Los «Ch»: Chapo y Chespirito, socios en narcotráfico.

¡Jueputa (sic), si a mí me llegan a matar, que todo el mundo sepa lo que pasó!, fue la exaltada frase que pronunció, desde la clandestinidad, el exdirector nacional de seguridad de la empresa Air Cargo Lines (con sede en Colombia), en una reveladora grabación que salió a luz el 2 de enero de 2020.  En ella aseguró que Álvaro Uribe ayudó a exportar diez mil kilos de cocaína para el Chapo Guzmán desde el aeropuerto El Dorado de Bogotá entre el 2006 y el 2008, y que por ello le pagaron un millón de dólares y le obsequiaron una esmeralda al entonces presidente.  … “todo esto fue coordinado por Álvaro Uribe Vélez junto con mi jefe, junto con la aeronáutica civil, junto con unos narcos allá que todavía están libres en Colombia, y con gente muy poderosa, con gente muy muy muy poderosa (sic); a mí me amenazaron los paramilitares, primero Los rastrojos, después los del golfo, ahorita que es el clan de Sinaloa, … el tema es que si yo vuelvo a Colombia me van matar hermano, me van a matar”.  Según el testigo, ese dinero y la piedra preciosa se los envió a Uribe el director de Air Cargo Lines, el ingeniero José Raúl Jiménez Villamil, alias Inge, o El pájaro, quien fue detenido en 2010, solicitado en extradición por España y condenado en ese país a catorce años de prisión por introducir dos toneladas de cocaína usando sus aeronaves.

 

El dinero para Uribe lo entregó a unos presuntos policías de civil que se movilizaban en camionetas, asegura el testigo.  Su relato, de casi una hora, es detallado: nombres, fechas, lugares, descripciones de las supuestas maniobras criminales, datos de las aeronaves, etc.   Así mismo, afirma que Uribe se reunió varias veces en el Palacio de Nariño con Jiménez Villamil para concretar la construcción de unos cuartos fríos en el aeropuerto El Dorado para almacenar la droga.  Esas instalaciones se construyeron con el visto bueno de Fernando Sanclemente, alias Velero 1, y de Andrés Forero, alias Velero 2, quienes desempeñaban altos cargos en la Aerocivil y tenían una estrecha relación con Jiménez; incluso, para su construcción se infringieron unas normativas aéreas, dado que acaparaban parte de la pista de carga y parqueo de los aviones.  El cuarto frio y el logo de la empresa pueden observarse con solo ingresar a google maps.  Ninguna otra aerolínea había hecho eso (construcciones), todos se extrañaban.  ¿Por qué a esta sí se le permitía hacerlo?  La duda parece zanjarse.

 

De esas reuniones en Palacio se pudo lograr la consecución de los permisos para los aviones provenientes de México que cargaban con droga y que salían con destino a los capos del cartel de Sinaloa, El mayo Zambada y El chapo Guzmán.  ¿Otras coincidencias con las mismas actividades a las que se dedicaba su familia, los Cifuentes Villa, por las mismas épocas? ¿Las dudas sobre la relación de Uribe con los carteles mexicanos, se disipan con estos presuntos hechos?  Los carteles mexicanos en la actualidad dominan gran parte del territorio nacional, y sus actuaciones para sembrar terror, conocidas por todo el mundo, ya se están desarrollando en él.  Si las relaciones de Uribe con esas tenebrosas organizaciones son ciertas, la responsabilidad de este líder político en los crímenes perpetrados por ellas en suelo colombiano sería inconmensurable.

 

El testigo cuenta que gracias a las gestiones de Uribe, Jesús Alfredo Guzmán Salazar, alias Jesusito, el hijo del Chapo, venía a Colombia a verificar los cargamentos para su padre, que entraba disfrazado de piloto y que la orden era no requisarlo:  … “nunca pasaba por migración, la orden era no tocar a ese muchacho”.  Efectivamente, la noticia de que el hijo del capo mexicano anduvo en Colombia ya había sido registrada por la prensa años atrás de la revelación.  El entonces mayor Luis León, alias El tigre, comandante de la policía antinarcóticos del aeropuerto para la época, le había informado al testigo que, por órdenes de Uribe, ya tenía permiso para empezar a trabajar en estas operaciones de narcotráfico que involucran a altos funcionarios de la Aerocivil como Fernando Sanclemente, alias Velero 1, actual embajador del gobierno Duque en Uruguay;  políticos como el exsenador Jorge Enrique Gómez, apodado El pastorcito (por ser pastor cristiano); empresas como Aeropostal Cargo de México, paramilitares como Augusto Torres Lujan, alias Mono Vides, perteneciente a Los rastrojos; narcos colombianos como Holber Cañon, alias DJ, y Marco Barrera, alias El embolador; empresarios y lavadores de dinero como David Murcia Guzmán, alias El empresario, unos pastores mexicanos de apellido Portela, quienes habrían sido el puente comunicacional entre Uribe y los carteles de ese país;  y hasta agentes de la DEA como Emir Abreu, a quien le decían “Abastos”, entre otros influyentes personajes en distintos sectores de la sociedad.  El testigo describe minuciosamente las tareas que cada uno desempeñaba en esta presunta sociedad delictiva de carácter internacional.  “Don Carlos” le llamaban al avión cargado con droga cuando decolaba del aeropuerto y/o llegaba a su destino, y “Gobierno” era el alias para Uribe, según el testimonio.  “Chespirito” sería otro de las “chapas” que le asignaron los carteles mexicanos al expresidente, según el abogado, periodista e investigador Daniel Mendoza Leal, ya que una alta fuente de inteligencia norteamericana se lo habría confirmado.  Algún aire en su físico con el genial comediante mexicano quizá haya sido el motivo.

 

Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, el capo colombiano que modificaba su rostro con cirugías para no ser detectado y que purga condena en EEUU, aceptó que abastecía de cocaína al Chapo Guzmán.  David Murcia Guzmán fue condenado por lavarle activos a Chupeta.  ¿El actual testimonio del exdirector de seguridad de Air Cargo Lines se ensambla con estos hechos pasados?

 

El testigo también asegura que por intermedio del Mono Vides, Uribe le ordenó traer unas armas y balas desde México, unas pistolas Five-Seven (5.7 mm), apodadas “Las matapolicías”, dado su gran potencia que, en conjunto a la munición usada, atraviesa chalecos antibalas.  Dice que una de esas letales armas le fue entregada al Mono Vides como un regalo de parte de Uribe.  Añade que en ese mismo viaje trajo unos maletines con dólares, de los cuales un millón era para Uribe y trescientos mil para el mayor de la policía, Luis León, como pago por la colaboración en el negocio.  El testigo asegura que llamó a prestigiosas empresas periodísticas e investigadores para publicar estas declaraciones pero que no fue atendido, como la revista Semana, la BBC de Londres, Daniel Coronell, Felipe Zuleta (periodista de Blu radio) y hasta agencias de inteligencia como el MI5 y el MI6 inglés, o el FBI de España, y debido a esto decidió contactar a quien sí accedió a publicarla en sus redes sociales, el exagente del CTI de la fiscalía y experto en seguridad informática Richard Maok Riaño Botina, un testigo contra Uribe y contra el exfiscal Luis Camilo Osorio por el caso de la infiltración paramilitar en el gobierno de Uribe, en la fiscalía de Osorio (en épocas de los gobiernos de Uribe), en el congreso en gobiernos de Uribe (de donde se perdieron algunas de las pruebas contra Uribe que tenía la comisión de acusaciones de esa entidad), en el DAS (en gobiernos de Uribe), y en otras instituciones del estado colombiano, todas, “casualmente”, en los gobiernos de Uribe.  Riaño había empezado a destapar estos entramados criminales pero descubre un plan para matarlo, decide entonces salir del país y asentarse en Canadá, donde le otorgaron asilo político desde hace ya dieciocho años.

 

El testigo, exdirector de seguridad de Air Cargo Lines, dice que no recibió los más de setecientos millones de pesos que le habían quedado a pagar por su trabajo en estas operaciones delictivas, y que decidió no seguir colaborándoles, lo que habría causado que le consideren objetivo militar de “El jefe”, como se referían —según él— a Uribe las personas que lo amenazaban.  … “yo sé quién es el jefe de los paramilitares y eso todo Colombia lo sabe quien es quien es (sic)”; “¡Uribe!” —le interrumpe quien le toma la declaración (Riaño)—, a lo que responde con una risa corta y nerviosa, agregando “¡eso sí no es secreto!”.

 

Dice también que él ya había entregado testimonios a las autoridades colombianas sobre las amenazas que le han hecho aunque no sobre lo que ahora revela, que por eso quedó adscrito a la unidad de víctimas de la fiscalía, que se separó de su familia, que está cansado de vivir huyendo, y que sabe que lo matarán o lo extraditarán a Estados Unidos, el país que tiene cazada una pelea de vieja data con las drogas; pero ¿qué nos hace pensar que ese país combate eficazmente el multimillonario negocio del narcotráfico?: Son profusos los hechos y los datos que muestran lo contrario.  Con largos años de recorrido desde la puesta en marcha de su doctrina prohibicionista, tanto la producción como el consumo permanecen en continuo ascenso y el papel de la gran potencia en este fenómeno parece errático cuando no cómplice, pues en las décadas de los veinte y treinta, esa sociedad palpó en carne propia la absurda postura del prohibicionismo que desencadenó una de las peores violencias y destrucciones del tejido social que haya conocido ese país, y ahora, desestimando esa experiencia, se empeñan en seguir implementándola.  No puede ser torpeza en un país informado, con uno de los mejores sistemas educativos globales y que rápidamente corrige errores; por tanto, y como muchos investigadores aseguran y como los hechos lo evidencian, son los poderes económicos legales e ilegales, facticos y estatales estadounidenses los que también, y en mayor medida, se lucran del mega negocio de las drogas psicotrópicas.  Siendo EEUU el mayor consumidor de cocaína del mundo y Colombia el mayor productor, no resulta descabellado que entre estos dos factores se entrelacen las fibras de la codicia que derivan en la capitalización de un supuesto orden moral y legal como las leyes de la prohibición; no en vano están los sucesos documentados sobre las implicaciones de agencias antidrogas como la CIA y la DEA en varias operaciones de tráfico y distribución de narcóticos en suelo norteamericano y en otros lugares del mundo, todas comprobadas.

 

Siendo Álvaro Uribe el más político más influyente del país que más exporta cocaína a los EEUU, su mayor aliado de la región en temas políticoeconómicos, el que les ha concedido todo lo que le han pedido, el que les cumple todos los mandatos —entre otros— el de desestabilizar gobiernos contrarios a las políticas estadounidenses, y teniendo en cuenta que al parecer el negocio-beneficio de la droga es bilateral,  ¿Cómo creer entonces que la gran potencia decidiría requerirlo para ponerlo preso en alguna de sus mazmorras?

 

¿Al país que posee la inteligencia más avanzada del mundo en temas de espionaje y seguridad nacional, se le pasó por alto que un importantísimo funcionario del país con quien posee las mayores alianzas en todos los aspectos y en todo el hemisferio, esté presuntamente inmerso de manera tan profunda en el narcotráfico y otros delitos transnacionales?  Sería muy cándido suponerlo.

 

“Las naciones no tienen amigos ni enemigos permanentes, solo intereses permanentes”, sentenció Lord Palmerston.

 

Video de las declaraciones:

 

 

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Epicuro de Samos
Acerca de Epicuro de Samos
Miembro de Movimiento Naranja. Un joven del común, preocupado por la situación económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes, por el despertar de la conciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro

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