Condenado por homicidio agente del Esmad que le disparó a Nicolás Neira.

Tras más de quince años de la muerte de Nicolás Neira, quien fue impactado por un proyectil de truflay en su cabeza y luego golpeado en el piso en una protesta, el agente del Esmad Néstor Rodríguez Rúa será condenado por homicidio en calidad de dolo eventual.

Manifestaciones públicas. Abuso policial. Encubrimiento institucional. Amenazas contra un padre perseverante. Esos son todos los elementos que reúne el caso de Nicolás Neira, quien el primero de mayo de 2005 murió en medio de protestas en el Día del Trabajo, luego de que el agente del Esmad Néstor Rodríguez Rúa disparara con su truflay (arma que lanza latas de gas), contra la humanidad del adolescente de 15 años de edad.

Pasaron quince años de dilaciones y cambios de rumbo en la investigación, pero finalmente una juez anunció que condenará por homicidio al miembro del Escuadrón Antidisturbios de la Policía.

La Juez 18 penal de conocimiento, en audiencia de sentido fallo, determinó que el agente Néstor Rodríguez Rúa es responsable por la muerte Nicolás Neira, pues las pruebas documentales y testimoniales evidencian que tras accionar el truflay, en medio de las manifestaciones en el centro de Bogotá, Nicolás Neira sufrió un trauma craneoencefálico tan severo y demostrable, que no cabe otra teoría del caso dentro del expediente. Del manifestante se dijo, en su momento, que se había tropezado y había caído en un bolardo en plena vía pública. Se trató de un plan elaborado para encubrir las verdaderas causas de la muerte del joven.

“El perito de Medicina Legal concluyó que la manera de muerte era violenta y, como causa, determinó edema cerebral difuso, más contención hemorrágica cerebrosa por trauma cráneo encefálico contundente severo, por impacto de una capsula contenedora de gas de las que actualmente se disparan por los truflay usados por el Esmad. La cabeza estaba en reposo, no estaba en movimiento. No le asiste razón a la defensa técnica en cuanto a que pudieron ser otros elementos con los cuales se produjo el deceso de la víctima”,

explicó la Juez 18 penal de conocimiento este lunes. Se trató de un plan elaborado para encubrir las verdaderas causas de la muerte del joven.

Luego de eso, la togada citó jurisprudencia de la Corte Constitucional, la cual ha indicado que la conducta de un homicida es dolosa, sobre todo en casos que involucran la respuesta de miembros de la Fuerza Pública,

“cuando el agente conoce los hechos constitutivos de la conducta penal. El dolo es la exposición de ánimo hacia la realización de una conducta típica que genera un daño o una puesta en peligro”,

explicó en audiencia virtual. Finalmente, la próxima audiencia, donde se definirá el monto de la condena que pagará Rodríguez Rúa, fue fijada para el próximo 5 de marzo.

La abogada de las víctimas, Alejandra Garzón, dijo en diálogo con El Espectador:

“La juez le dio cabida a la teoría del caso de la Fiscalía. La impunidad reina en los crímenes cometidos por el Esmad. El caso de Nicolás Neira tuvo bastante prueba para condenar al responsable hace mucho tiempo. El escuadrón, por decisión de altos mandos, decidió encubrir el crimen. Este es un caso emblemático, porque se descubren varias teorías contra la institución, de que buscan lesionar a los manifestantes y que luego de eso hay encubrimiento total. Esto se ve reflejado en las amenazas que sufren los testigos del abuso policial, incluso contra Yuri Neira, su padre, que se tuvo que exiliar”.

Así mismo, este diario se comunicó con Yuri Neira, padre de Nicolás Naira, quien desde España responde con alegría. Sin embargo, asegura que se trata de una victoria agridulce, pues el expediente se demoró 15 años en desenredarse.

“Eso tiene más aristas ¿Por qué no se hizo mucho antes? La historia nos ha demostrado que ese tiempo se utiliza para que el policía haga maletas y se vaya. Eso pasó en el caso de Diego Felipe Becerra -grafitero que perdió la vida en 2011 presuntamente a manos de miembros de la Policía-, donde el autor del disparo se voló y los otros que han sido encausados también se han volado”.

Vía: El Espectador.


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