El Carrasco: un arma de doble filo para Bucaramanga

 


Desde emergencias sanitarias hasta irregularidades en contratos, el relleno sanitario “El Carrasco” ha sido un desperdicio para la ciudad bonita en sus 41 años de existencia. A continuación, se contará la historia de un relleno sanitario que ha sido un problema ambiental, económico y social para Bucaramanga.

Un relleno sanitario, o un vertedero, son de esos lugares donde se depositan la basura con el propósito de reducir los problemas que son generados por otros métodos de tratamiento de la basura como son los tiraderos. Para construir un relleno sanitario se necesita seleccionar un terreno adecuado que reúna condiciones como la topografía, pues debe haber disponibilidad para cubrir la basura. La planificación de un relleno sanitario debe tener en cuenta el impacto ambiental, económico y social que genera.


Ejemplo de un relleno sanitario. Créditos a: Organización Panamericana de Salud.

Bucaramanga es una de las ciudades que dispone de un conocido como “El Carrasco”, un lugar que consiste en 45 hectáreas de extensión, y que recibe

30.000 toneladas de basura mensualmente que provienen de 17 municipios del departamento de Santander. El Carrasco comenzó operaciones desde 1978, sin embargo, operaba como un basurero a cielo abierto sin mucha técnica, que provocó que muchos lixiviados (líquido resultante de un proceso de percolación) llegaran a fuentes hídricas. Se denominaba en ese entonces como “Botadero Malpaso”.

En 1985, un convenio entre Bucaramanga, varias empresas públicas, y la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (CDMB), hizo posible una investigación para la construcción de un relleno sanitario en el sector adjunto al botadero Malpaso para reducir los daños ambientales. En la década de los 90, empezó a operar técnicamente como un relleno sanitario llamado El Carrasco, que está ubicado actualmente cerca del barrio Porvenir.

A pesar de ser una solución, la “cura resultó peor que la enfermedad”. Esto se debe a que muchas bolsas de basura están revueltas de restos de comida y gran diversidad de materiales como son el cartón, el plástico, vidrio, etc. Ya en proceso de descomposición, se generan los lixiviados que arrastran los productos tóxicos presentes y ocasiona que contaminen las aguas subterráneas, lo cual, es un riesgo para el consumo humano. Además, al estar en descomposición bajo tierra y no tener una exposición ante el aire, hace que los microorganismos produzcan gases como los GEI (Gases de Efecto Invernadero) y de Metano (CH4), empeorando la calidad del aire y afectando la salud.

Ejemplo de un vertedero contaminado. Foto tomada por GreenPeace.

 

 

Hay que resaltar que desde que El Carrasco ha estado en total actividad recibiendo las basuras de 17 municipios en Santander, han ocurrido un total de 5 emergencias sanitarias que provocaron malos olores afectando la calidad del aire, y a la salud de los bumangueses, en especial, a las familias que habitan cerca de la disposición final. La emergencia más reciente fue el pasado 3 de octubre del 2018 cuando hubo un derrumbe en la celda 4 de 158.000 metros cúbicos de basura, donde dos camiones de la EMAB (Empresa de Aseo de Bucaramanga) quedaron atrapados. Los malos olores llegaron a muchos barrios de toda la ciudad bonita, trayendo consigo quejas de varias comunidades.

Derrumbe de la Celda 4 (3 de octubre de 2018). Foto tomada por El Espectador.

No solo ocurrieron este tipo de antecedentes, pues hubo también órdenes para que se cerrara El Carrasco. Una de estas fue una acción popular interpuesta en 2002 por habitantes del barrio Porvenir, debido a los malos olores a causa de la acumulación de basuras. Y esto hizo que el Ministerio de ambiente ordenara su cierre en 2003 para que se buscara un nuevo relleno sanitario. En 2009 (siete años después), se fijó el primer falló que ordenó el cierre del carrasco, que fue hasta febrero de 2011 en que un Tribunal Administrativo de Santander confirmó un fallo de segunda instancia para que el cierre definitivo fuera el 30 de septiembre de ese año. Otro plazo de su cierre fue fijado el 31 de enero del 2019 por el Juez 15 administrativo. Todos lo anterior llegaba a la conclusión de que buscara un nuevo lugar para hacer un nuevo relleno sanitario, lo que requiere de nuevo un estudio, y analizar el impacto ambiental, económico y social.

¿Qué ha pasado entonces?, ¿Por qué no se ha cerrado El Carrasco a pesar de que las autoridades han pedido su cierre? Pues ni siquiera las administraciones anteriores y la más reciente que terminó, no han hecho nada para solucionar la crisis ambiental que padece la ciudad bonita.

 

 

La respuesta más concreta es que El Carrasco les sirve a los terceros para favorecer sus intereses. Empezando por irregularidades en contratos y en proyectos fallidos.

 

 

Chocoa y Entorno Verde

Cuando estaba terminando el periodo de Fernando Vargas como alcalde (2007- 2011), ocurrió el fallo Administrativo que ordenó el cierre del relleno sanitario. Sin embargo, la papa caliente le cayó al liberal Luis Francisco Bohórquez (2012-2015). Durante su administración, se buscaron formas para mantener el relleno sanitario y reducir la contaminación como una consultoría externa con la firma Solames que analizó 18 alternativas para reemplazar El Carrasco.

Uno de esos terrenos fue la vereda de Chocoa en Girón. Un lugar que tan solo estaba a una hora y dos minutos del Carrasco y que recibió licencia ambiental por la CDMB en 2011. Si bien, ocurrió un fuerte rechazo para que ese relleno sanitario se ubicase allí, porque la existencia de dicho relleno traería posibles afectaciones a fuentes hídricas (incluso los de una escuela rural y varias familias) y al Rio Sogamoso. El proyecto fue suspendido también porque el Concejo de Girón declaró el predio de utilidad pública para destinarlo como zona de reserva para la defensa del medio ambiente.

 

 

Comunidad de una escuela rural protesta contra el proyecto (2012). Foto de Vanguardia.

 

Más tarde, saldrían motivos para hacer dicho relleno sanitario en Chocoa, pues una empresa llamada Entorno Verde S.A. era la encargada de querer hacer el relleno sanitario en Chocoa. El 3 de marzo de 2012, el entonces columnista de Vanguardia, Manolo Azuero (quien más tarde sería jefe de Gobernanza de la Alcaldía de Rodolfo Hernández), escribió acerca de Chocoa nombrando su columna como “Los Patrones de Chocoa”. En su columna, el mencionaba como Lucho Bohórquez había solicitado que se levantara la medida cautelar que pesa sobre el relleno sanitario Chocoa. A pesar de ello, un Juez Primero de descongestión administrativo del circuito judicial de Bucaramanga se lo negó. El propósito de Bohórquez era pagarles a sus aliados de época electoral, pues “ellos se harían con un negocio”, dijo Azuero.

Azuero al denominar a “Los Patrones de Chocoa”, se refería al círculo de personas que conforman la empresa Entorno Verde S.A., la que estaba compuesta por miembros de junta como Tatiana Villareal (cercana a Fredy Anaya), Rodolfo Hernández (dueño de constructora HG) y su hijo, Rodolfo José Hernández. Por el lado de Villareal, ella labora (en ese entonces), en las oficinas de López Morales y Cía o en su defecto Sayan S.A., dos empresas de Fredy Anaya y su familia. En pocas palabras, ella representaba a aquel político. Y por el lado de Rodolfo Hernández, él impulsó la campaña de Bohórquez, pero no figuraba como palanca financiera, como afirma Azuero.

Los Patronos de Chocoa: https://www.vanguardia.com/opinion/columnistas/manolo-azuero/los-patronos-de- chocoa-JGVL146285

Lo de Rodolfo Hernández siendo socio de Fredy Anaya es algo que no todos creerían, pues en la campaña de elecciones regionales (2019) mantuvieron a Rodolfo contra Fredy Anaya, y en ocasiones, ambos políticos se echaban sus puyas en redes sociales, e incluso, Anaya aprovechaba los debates de candidatos a la Alcaldía de Bucaramanga para irse contra Juan Carlos Cárdenas, quien representaba el continuismo de las políticas de Rodolfo. Sin embargo, hubo un hecho que confirmo que Rodolfo y Fredy fueron socios, y fue la polémica del golpe de Rodolfo al entonces concejal del ASI, John Claro.

El 28 de noviembre de 2018, salió un vídeo en que John Claro le reclamaba a Rodolfo Hernández para invitarlo al Concejo a debatir. Además, de reclamarle en otras cosas relacionadas a derrotar la corrupción. Poco a poco en ese vídeo, las cosas se encienden cuando Claro dice frente a las cámaras: “…este señor socio de Fredy Anaya en Entorno Verde”, a lo que Rodolfo dice “sí y ¿qué?”, lo que hace que Claro mencione a uno de sus hijos (Rodolfo José) preguntando “¿No fue su hijo miembro de la Junta directiva de Entorno Verde?”, lo que termina provocando la ira del entonces mandatario. Mucha gente pensaba que se estaba refiriendo al escándalo Vitalogic sin prestar atención bien a lo que decía Claro. En pocas palabras, Claro estaba haciendo referencia a la columna de Manolo Azuero.

 

Link: https://www.youtube.com/watch?v=g-GCiwVidcM

Contratos 017 y 035 de 2015

Empezando el gobierno de Rodolfo Hernández (2016-2019), dentro de la EMAB, el gerente Samuel Prada Cobos, fue apartado por parte de la Junta Directiva por presuntas irregularidades en la suscripción de contratos relacionados al relleno sanitario. Uno de esos contratos tenía que ver con la planta de tratamiento de lixiviados (PTL) y la disposición final de residuos sólidos, conocido como Contrato 035 de 2015, estos que se adjudicaron y se gestionaron en el gobierno de Bohórquez. Y dichos proyectos terminaron en las manos del mega contratista, Julián Serrano Gómez, una persona que según la Silla Vacía: “Aunque no aparece de frente en la política regional, sí es conocido dentro de todos los círculos de poder locales por moverse tras bambalinas y tener aliados”.

Link: https://lasillavacia.com/silla-santandereana/nuevo-megacontratista-santander-70646

Durante el gobierno de Bohórquez, para la Planta de Tratamiento de Lixiviados o Contrato 017 de 2015, por un periodo de 20 años, el presupuesto que fue gestionado ante el Concejo de Bucaramanga por el exalcalde Bohórquez, (http://www.concejodebucaramanga.gov.co/proyectos2014/PROYECTO_DE_ACU ERDO_065.pdf) y Samuel Prada Cobos como gerente de la EMAB en ese entonces, recibieron el apoyo del entonces Presidente del concejo de Bucaramanga, Edgar Suárez Gutiérrez, hoy exdiputado de Cambio Radical y que fue principal opositor del gobierno del exalcalde Hernández, promovió para que se adjudicara ese contrato y aprobaran las vigencias futuras para ese contrató en una plenaria del 14 de Diciembre de 2014 (http://www.concejodebucaramanga.gov.co/descargas/192-2014.pdf). Por lo que, guardó silencio a la hora de hacer control político en el proceso de adjudicación y puesta en operación de la planta. Ya en el procedimiento de la EMAB, adjudican el contrato.

Más tarde, en el año 2016, el Controlador municipal de Bucaramanga de ese entonces, Jorge Gómez Villamizar, hizo un informe de observaciones de la planta de lixiviados y obras de adecuación de emergencia sanitaria 2015 disposición final residuos sólidos El Carrasco, en donde en una serie de observaciones, describe lo que pasó con dicha planta.

 

 

Informe: http://www.concejodebucaramanga.gov.co/descargas/RESPUESTA_CONTRALO RIA_CARRASCO.pdf

 http://www.concejodebucaramanga.gov.co/descargas/RESPUESTA_CONTRALO RIA_CARRASCO.pdf

Sin embargo, el informe al presentar las observaciones no es preciso y tampoco toca a fondo el tema.

 

 

Para el Contrato 035 de 2015, o contrato de disposición final de residuos, fue aprobado finalizando el gobierno de Bohórquez, y según un análisis jurídico al documento, no existe equilibrio contractual, pues las mayores obligaciones quedaron para la EMAB. Mientras que el contratista (Julián Serrano Gómez), solo

 

tenía que enterrar la basura. Es curioso que ambos contratos (015 y 035) cayeran en Gómez, porque ni siquiera tiene experiencia en manejo de rellenos sanitarios y tampoco en el tratamiento de lixiviados, solo le importa su beneficio propio.

 

 

Los Contratos 017 y 035 de 2015 pasaron de agache por varios años sin mucho ruido y ninguna observación al respecto, siendo toda una victoria para Julián Serrano Gómez. No obstante, en la campaña previa a las elecciones regionales de 2019, el candidato de la Colombia Humana, Carlos Francisco Toledo, volvió a tocar el tema hablando de como estos contratos han afectado la ciudad, y como el relleno sanitario El Carrasco es una mafia de basuras que juntan la corrupción tradicional y la corrupción estratégica (refiriéndose al gobierno de Rodolfo Hernández) para quedarse con el negocio de las basuras (y repartírselo), lo que terminó denominando como “Los Patrones del Carrasco”.

 

 

Toledo manifestó que el contrato firmado entre la EMAB y el Consorcio de disposición final representado por Julián Serrano, van contra el interés público generando utilidades al contratista por el orden de Mil millones de pesos mensuales y doce mil millones de pesos al año quienes pagan los Bumangueses en el recibo de aseo. Además de lo que se paga por el tratamiento de lixiviados.

Foto de una prueba del recibo de aseo mostrada por Carlos Toledo.

Toledo terminó haciendo una denuncia, queja disciplinaria y fiscal por el contrato 035 de 2015 y el contrato mediante el cual se adjudicó tratamiento de lixiviados generados en el relleno sanitario El Carrasco ante la Procuraduría General de la Nación, la Fiscalía General de la República, y la Contraloría Municipal de Bucaramanga. En un comunicado de prensa manifestó esos hechos:

Foto de comunicado de prensa de Carlos Toledo

 

 

Exalcaldes, exdirectores jurídicos, y exgerentes, fueron incluidos en la denuncia de Toledo por no verificar las inconsistencias de esos contratos, y por no acatar al fallo popular que ordenó el cierre del Carrasco, ya que había cumplido 10 años, y aún no se ha cumplido la orden. Además de incluirse al jefe de disposición final del Carrasco, Rubén Enrique Amaya, y el actual gerente general de la EMAB, Pedro José Salazar. En las denuncias, Toledo mencionó 9 puntos relatando los hechos, donde se resalta lo sucedido en la vereda de Chocoa, los contratos 017 y 035 de 2015 (denunciando más que todo estos contratos), y el escándalo Vitalogic (del que se hablará a continuación).

Toledo relatando los hechos de su denuncia, muestra en uno de sus puntos (guiándose por una editorial especial del periódico Vanguardia que el Consorcio Disposición Final había informado), que actualmente se están disponiendo a diario 1100 toneladas de basura. Que esto significa que aprecios del contrato inicial, es decir, año 2015, el consorcio recibe diariamente una cifra de 17.600.000 de pesos diarios; 530.000.000 pesos mensuales y 6.400.000.000 anuales y desde el 2015 a hoy esta cifra se estima en 25.600.000.000 de pesos (sin indexarlos), a esta cifra

 

le debemos sumar lo correspondiente al segundo contrato de lixiviados, según cifras no oficiales 115.000.000 pesos mensuales por el tratamiento de los lixiviados, 1.380.000.000 de pesos anuales y desde 2015 a hoy 5.530.000.000 de pesos (sin indexarlos). Estos dineros finalmente han sido pagos por todos los ciudadanos sin importar el estrato y de alguna manera explica porque tanto interés por este negocio se mantenga. Toledo afirma que fue imposible conseguir las actuales cifras de toneladas porque la EMAB se negó a entregarlas aduciendo su gerente (Pedro Salazar) que “no es empleado público”, y que eso es reserva comercial.

 

A la fecha de hoy (respecto a la denuncia de Toledo), solo ha habido comunicados, pero no se ha hecho nada al respecto.

 

 

 

Escándalo Vitalogic

De izquierda a derecha: Luis Andelfo Trujillo, Rodolfo Hernández y Luis Carlos Hernández

Uno de los escándalos más sonados en Santander en los últimos años, es el escándalo Vitalogic. Un caso que ocurrió durante la alcaldía de Rodolfo Hernández (2016-2019), en el que involucraba a su hijo Luis Carlos Hernández, en la celebración de un contrato de corretaje (en $16.800 millones de pesos) para gestionar la adjudicación del contrato Vitalogic ante la EMAB. Las personas señaladas de participar en el acuerdo fueron Luis Andelfo Trujillo, amigo cercano de Luis y posterior testigo quien más tarde lo denunciaría, y Jorge Hernán Alarcón, asesor contratado por la EMAB.

 

 

Contrato de Corretaje. Foto de Vanguardia.

 

 

El propósito del proyecto era que dicha sociedad norteamericana (Vitalogic) buscaba implementar una tecnología para el tratamiento y disposición final de basuras, para así resolver los problemas en el relleno sanitario. El valor del contrato tenía un valor de 250 millones de dólares.

A pesar de que Rodolfo Hernández afirmase se trató de una indelicadeza de su hijo, él promovió la implementación de dicha tecnología. Para llevar a cabo esto, se abrió una licitación en la EMAB, pues la que se iba quedar con la concesión, al final, sería Vitalogic. Además, surgió un audio de una llamada telefónica publicaba en Noticias Uno (https://www.youtube.com/watch?v=ECWKWE7GqzM) en que el entonces mandatario presionaba al director jurídico de la EMAB, Cesar Augusto Fontecha, para que firmara un contrato. Pero Fontecha no lo firmó al no ser viable en la ciudad y porque la empresa Vitalogic presentó fue una fianza y no una póliza de seriedad como se exigía en un pliego de condiciones de la EMAB en febrero de 2017:

http://www.bucaramanga.gov.co/Inicio/download/PLIEGO_CONDICIONES.pdf

 

 

 

Más tarde, Fontecha sería apartado del cargo debido a las denuncias que presentó. Otros hechos que marcaron dicho escándalo fue una falsa terna de la EMAB en el que se suplantaron las propuestas y hojas de vida de dos ingenieros de Bogotá para que saliera una persona que haría los pliegos de la licitación de manejo de basuras. Esto favoreció la elección de Jorge Alarcón Ayala, quien fue hospedado por Rodolfo Hernández en su apartamento en el mismo 2017.

 

 

Al no llevarse la contratación de la tecnología, Vitalogic terminó demandando por 579 mil millones de pesos a la EMAB por la fallida licitación (que afectaría el bolsillo de los Bumangueses), y al fallar a favor de Vitalogic, favorecería a Luis

 

Carlos Hernández por el contrato de corretaje. Sin embargo, el pasado junio de 2019, Vitalogic perdió la demanda interpuesta ante la EMAB.

Link: https://www.vanguardia.com/politica/vitalogic-pierde-demanda-que-interpuso-a-la-emab- por-579-mil-millones-AC1114507

 

 

En el mismo 2019, la fiscalía le imputaría cargos al exgerente de la EMAB José Manuel Barrera, al jefe de disposición final de la EMAB, Rubén Enrique Amaya, y al ex contratista Jorge Hernán Alarcón por las irregularidades del contrato. Que también causó de que Luis Carlos Hernández y Rodolfo Hernández rindieran su propia versión ante la Procuraduría General de la Nación. Sin embargo, ni Luis y ni Rodolfo Hernández, han ido a la cárcel después de todos los hechos. Y al terminar el gobierno de Hernández (quien terminó suspendido por la Procuraduría por participar indebidamente en la campaña de Carlos Cárdenas y renunciando al cargo), El Carrasco sigue con los mismos problemas empeorando cada día.

Luis Carlos Hernández dando su versión del caso ante la Procuraduría. Foto de ADN Bucaramanga.

Es curioso que, al inicio de la alcaldía de Rodolfo Hernández, se hayan identificado los dos contratos (017 y 035 de 2015) y de manera inmediata por los medios, termine lanzando varios ataques diciendo que se estaban robando la plata en la EMAB, que él ya había “cotizado” por litro el tratamiento de los lixiviados y salía mucho más barato, y que, en consecuencia, ese contrato lo iba terminar de liquidar. Con el contrato de disposición final de basuras ocurrió lo mismo, pues atacó al contratista (Julián Serrano Gómez) y a la anterior administración (Luis Francisco Bohórquez) diciéndoles que estaban cobrando un valor exagerado por la disposición final y, por consiguiente, ese contrato se tenía que liquidar y pasar a manos de la EMAB. Sin embargo, Rodolfo terminó desistiendo el interés de liquidar los anteriores contratos y terminé hablando de Julián Serrano Gómez como un “extraordinario” operador del relleno y la Planta de Tratamiento de

 

Lixiviados. Casos como usando su Facebook Live (anteriormente llamado “Hable con el alcalde”) para decir que Gómez es un contratista benefactor y que le regalaría 800 millones de pesos al municipio de otros contratos que le adeudaban de otros contratos con el municipio en la alcaldía de Luis Francisco Bohórquez, para la construcción de dos canchas. Todo este comportamiento del exalcalde deja mucho que pensar.

Pensando una vez más en las pasadas elecciones regionales (2019), lo de Rodolfo contra Fredy Anaya, no era una situación de “lucha contra la corrupción vs corrupción”, sino más bien como un partido de fútbol disputándose un premio mayor como lo es El Carrasco y sus torcidos negocios. Curiosamente, entre los que apoyaban la candidatura de Fredy Anaya para “acabar con la corrupción y despertar Bucaramanga” era nada más y nada menos que Luis Francisco Bohórquez y Édgar Suárez Gutiérrez (quien estuvo al tanto del escándalo Vitalogic en su página de Facebook).

Tomando en cuenta los pasados antecedentes, como los Patrones de Chocoa, los contratos 017, 035 de 2015 y Vitalogic, el interés de los políticos y contratistas por el relleno sanitario es cada vez preocupante al ir en contra de la ciudadanía que tiene que seguir aguantándose la crisis ambiental que atraviesa la ciudad bonita sin ninguna solución concreta.

 

 

¿Qué sigue después?

En el segundo semestre de 2019, el informe “Bucaramanga como vamos”, demostró que el municipio solo está reciclando un 2%, lo cual es una cifra grave ante la situación del Carrasco. La Alcaldía de Bucaramanga, que terminó siendo gobernada por Manolo Azuero para reemplazar a Hernández, presentó una Estación de Clasificación y Aprovechamiento (ECA), para que el municipio reciclase del 2% al 6%. Además, la EMAB hizo convenio con una empresa de Medellín que promueve el reciclaje llamada “Kaptar” para lanzar la “Misión Recicla” y hacer pedagogía en los Bumangueses de cómo se debe reciclar.

La misma Alcaldía de Bucaramanga, destinaría cerca de 13 mil millones de pesos para “adquirir una nueva tecnología en tratamiento de residuos orgánicos en energía eléctrica”. Según Vanguardia, la Alcaldía afirmó que la ECA no puede tratar los residuos orgánicos, y que se hizo un estudio que contrató la EMAB por unos $103 millones de pesos para evaluar la viabilidad.

Link: https://www.vanguardia.com/area-metropolitana/bucaramanga/bucaramanga-insistira-en- la-transformacion-de-las-basuras-GY1652190

Empezando este 2020, un Juez administrativo de Bucaramanga fijó otra fecha para el cierre del relleno, el cual quedo para el 5 de enero. Y esto complicaría la situación ambiental al no haber un lugar para llevar las basuras, ya que un estudio

 

que está llevando a cabo en convenio entre la UIS (Universidad Industrial de Santander), y el AMB (Área de Metropolitana de Bucaramanga), no ha decidido el nuevo relleno, y tiene un costo cercano a los $2.600 millones de pesos. Cabe resaltar que un nuevo relleno sanitario costaría unos 50 mil millones de pesos, pues hay que estudiar el impacto ambiental, económico y social del lugar.

 

Convenio de la UIS y la AMB para buscar nuevo relleno sanitario (octubre 15 de 2019). Foto de Vanguardia.

Por último, el pasado 3 de enero, la ANLA dio un nuevo plazo para el cierre del Carrasco para el próximo 13 de febrero, a pesar de que un Juez 15 había dado la orden para el domingo 5 de enero. Entre las razones del plazo, la EMAB afirmó que faltarían cerca de $6.200 millones de pesos para ejecutar de estabilización del relleno sanitario. Sí se hubiera cerrado el relleno sanitario, las basuras de Bucaramanga y el resto de los municipios se llevarían a Cúcuta, y la tarifa de aseo incrementaría en un 80%, afectando de nuevo a los Bumangueses.

Link: https://www.wradio.com.co/noticias/regionales/tarifa-de-aseo-aumentaria-en-un-80-por- cierre-de-el-carrasco/20200102/nota/3997718.aspx

En conclusión, un nuevo relleno sanitario ya no es viable para la ciudad porque trae problemas ambientales en la calidad del aire y enfermedades para los ciudadanos. Los esfuerzos de buscar un nuevo terreno solo requerirán más planeación e inversión que solo terminaría siendo otra fuente de negocios torcidos para contratistas y mandatarios. Ahora, le toca al alcalde Juan Carlos Cárdenas la papa caliente y la responsabilidad de resolver la crisis ambiental de la ciudad, a pesar de las quejas por su cercanía a Rodolfo Hernández al representar el continuismo de sus políticas.

 

Quiero invitar a los Bumangueses a que hagan veeduría sobre la nueva tecnología que busca la Alcaldía, para así verificar como se está llevando dicho proyecto, y no se repita un escándalo como el de Vitalogic. Además, de exigirle a los nuevos concejales de que estén atentos y haciendo control a cualquier irregularidad en algún contrato dentro de la EMAB para que no terminen de afectar el bolsillo de los Bumangueses. Comienza un nuevo cuatrienio en que la ciudadanía tendrá que llevar un rol importante para mejorar la situación por la que pasa la ciudad bonita y protestar por un mejor medio ambiente.

 

 

¿Qué sucederá después del 13 de febrero cuando se cierre El Carrasco?, ¿A dónde irán las basuras?, ¿Qué impacto habrá en las tarifas? ¿Qué pasará con los contratos 017 y 035 de 2015, y Vitalogic?, ¿Seguirán impunes? Solo el tiempo lo dirá.

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