Hijo de tigre sale pintado

Por: Camilo Arteaga Durán. (@EpicuroDeSamos)

HIJO DE TIGRE SALE PINTADO 

“Detrás de cada gran fortuna hay un crimen”   —Balzac.

La familia Uribe Vélez tiene sus orígenes en la Antioquia tradicional: ultracatólica, conservadora en sus costumbres, y campesina.  El padre es don Jorge Alberto Uribe Sierra, y la madre, doña María Laura Vélez Escobar. De su matrimonio nacieron cinco hijos: Álvaro, Jaime Alberto, María Teresa, María Isabel y Santiago. 
 

Doña María Laura fue una activista política liberal en Salgar, su municipio natal, donde pasaron los primeros años de casados.  Había ondeado la bandera del feminismo en las convulsionadas épocas de la violencia bipartidista de mediados del siglo XX: cooperó en el plebiscito de 1957 por los derechos políticos de la mujer en Colombia, motivo por el cual, un año después, fue designada primera concejala de Salgar1 y presidenta de esa corporación.  Algo novedoso y contracorriente con los tiempos en que las mujeres eran relegadas a los oficios domésticos.  Las raíces del gusto de Álvaro Uribe Vélez por la política brotaron en la figura materna. 

Don Jorge Alberto, un campesino tradicional aunque poco convencional, su opulento estilo de vida no le permitía serlo: una veintena de haciendas en Antioquia y otros puntos del país2, incontables negocios en el sector agropecuario, caballos de Paso fino Colombiano, Andaluces, Árabes, Apaloosas, Percherones etc.; plaza taurina particular, copiosos hatos de ganado, y hasta un helicóptero para desplazarse entre las vastas dehesas de sus heredades.3  “Un campesino de helicóptero”, dijo algún político en campaña presidencial en 2010 refiriéndose a Álvaro Uribe y la recurrente exaltación de su origen rural que éste hacía ante su electorado. 

De ser un hombre económicamente modesto y hasta cercado por las deudas—“nadie tiene lo que Alberto debe”, se oía en Salgar—, y luego de residir en la capital antioqueña en una casa alquilada de un sector de clase media, el barrio Laureles, donde comerciaba con telas en cantidades insignificantes, Don Jorge Alberto Uribe Sierra se erige como uno de los hombres más ricos y renombrados de Antioquia en un abrir y cerrar de ojos.  La vox populi que recorre los sinuosos senderos por donde Uribe Sierra merodeaba cuenta que si un día tenía cinco haciendas al otro amanecía con diez, al otro con quince, al siguiente con veinte, o con veinticinco, como si sus conquistas materiales encarnasen las alucinantes multiplicaciones de un mago.4  Y es que de ese modo, “mágicos”5, era como se le empezaba a conocer en el remate de la década del setenta a una clase emergente que escalaba los peldaños sociales a una velocidad vertiginosa, impulsada por el motor del negocio de la cocaína; una suerte de alquimistas criollos que hicieron plata a punta de plomo.  Tierras y demás propiedades a nombre de unas personas, pero en realidad pertenecientes a hombres de sórdidas actuaciones, en boga por aquellos tiempos, fue una astuta maniobra que luego será codificada en los tratados punibles como testaferrato.6  
 

Su estrecha amistad con los capos de la mafia como Pablo Escobar, Gonzalo Rodríguez Gacha, Pablo Correa Arroyave7 y el Clan Ochoa no es secreta y al el contrario, exhibida orondamente en ferias equinas, tardes de toreo, obras sociales como “Medellín sin Tugurios”, y otras arenas públicas.  Quienes le conocieron aseguran que fue un diestro negociante, protuberantemente codicioso, un “avispa’o”, como dicen los paisas8; destacando su vitalidad, fluido verbo, jovialidad y carisma.  El alma de la fiesta. 

Su contracara luce rígida y autoritaria, los rasgos más distintivos que impregnó en su hijo mayor, el futuro presidente de Colombia.  La política de la “Mano Firme” sea quizá una proyección subconsciente de escenas de infancia en las que su padre amansaba bestias, dominaba muletos tomándoles por las orejas o tumbaba caballos de un puño.9 

Aficionado al licor, aunque no de tiempo completo; a los soberbios caballos y los toros bravíos, al campo y al agro con sus eternas vicisitudes, a seducir lozanas muchachitas que bien habrían podido ser sus hijas, a los deleites musitados del devaneo —que dejaron hijos por fuera del matrimonio10—, y suscriptor del estilo Casanova, “El Gitano” —como se motejaba a Uribe Sierra por su embaucadora charlatanería11— se rodeaba de bellas mujeres, de conjuntos musicales rajaleños y de bombonas atestadas de aguardiente para cerrar sus negocios con gente poderosa y “echada pa’ lante”, la misma que junto a importantes figuras de la vida nacional condujo su féretro al exclusivo cementerio Campos de Paz en Medellín, tras su asesinato en una de sus haciendas bautizada “Las Guacharacas”.  

Don Alberto le había advertido a su hijo Jaime que no fuera por allá, pero él mismo desoye su consejo y estando en Las Guacharacas es sorprendido por un grupo de hombres forrados en balas con el fin de secuestrarle, según da a entender Santiago, el último de sus vástagos, quien le acompañaba al momento de la incursión de los desconocidos.  Éste, aunque herido, alcanzó a huir, pero su padre —armado con una pistola— se desplomó sobre las baldosas de la entrada principal de la casa luego de un cruce de disparos, de los cuales dos proyectiles, uno alojado en el tórax y otro que atravesó su cavidad craneal, pusieron fin a medio siglo de una vida intensa y sometida a bruscos giros del destino.  

El piloto del helicóptero alcanzó el segundo piso, logrando resguardarse de la estampida de balas.  A María Isabel, una de las hijas del hacendado muerto y quien le preparaba un café, fue amparada por una maestra escolar y Santiago, que surcó el río Nus con el pulmón perforado, con un dedo de su mano derecha arrancado por otro tiro, y a quien luego alcanzaron los matones, pudo convencerlos de no ser familiar de Don Alberto y de haber ido solamente a negociar unas reses.  Los hombres decidieron dejarlo desangrarse en la ribera; unos labriegos lo encontraron y lo condujeron a un hospital aledaño donde arribó con una profunda arañada que alcanzó a darle la parca con su helada hoz, y en medio del estupor galeno que causan las lánguidas pero nuevas oportunidades de vida.12 

Álvaro Uribe Vélez recibe la noticia del fallecimiento de su progenitor el 14 de junio de 1983, a sus treinta años de edad.  Inmediatamente viaja en un helicóptero atribuido al “ganadero y hacendado” Pablo Emilio Escobar Gaviria, pero sin lograr aterrizar en la zona por mal tiempo, organizando entonces caravanas terrestres para trasladar el cadáver a Medellín.  Cerca de diez mil personas de todas la capaz sociales, especialmente las nuevas potentadas, altas y emergentes, despedían a Uribe Sierra en medio de una lluvia de margaritas blancas y claveles rojos que una avioneta rociaba sobre el cortejo fúnebre donde se confundían las plegarías por su descanso eterno con los cuchicheos sobre sus aparentes negocios turbios; confusión interrumpida por el agradecimiento a manera de breve discurso que ofrecía su hijo “de talla presidencial”, como solía describirlo don Fabio Ochoa Restrepo, amigo personal del difunto, y patriarca del famoso clan de narcotraficantes, los Ochoa Vásquez. 

La hacienda Las Guacharacas había sido adquirida por Inversiones Uribe Vélez —una de tantas empresas de Alberto Uribe Sierra— en noviembre de 1978.  Por sus suelos sempertea el torrentoso río Nus, demarcando la composición territorial de los municipios de San Roque y Yolombó, apostándolos a lado y lado de su cauce.  En ella se desarrollaban principalmente actividades de cría, engorde y venta de ganado.  En los setenta, los Uribe Vélez se habían dado a conocer por instalar varios negocios en la Región del Nus que abarcaban también las de los municipios de Santo Domingo y Maceo. 

Álvaro Uribe siempre ha sostenido que su padre fue asesinado por las FARC13 en un intento de secuestro, aunque los moradores de las zonas mencionadas donde don Alberto tenía algunas de sus tierras y negocios, sabedores de sus actuaciones, aseguran que “lo quebraron por torcido”; modismo que traduce “asesinarlo por tramposo”.  La expoliación de una abultada cifra en dólares, producto de transacciones del narcotráfico, habría escrito su sentencia de muerte.14  De igual forma, los dirigentes guerrilleros han negado ese hecho, aduciendo que en la zona nunca han tenido unidades e instigan a la justicia a comprobarlo, ya que sobre ello no existen procesos: “Si vamos a secuestrar a un tipo que llegó en un helicóptero, no le mandamos dos guerrilleros, ni bobos que fuéramos.  El papá de Uribe no fue asesinado por las FARC, allá no teníamos unidades.  ¿Dónde hay un juez o una investigación seria que diga que fuimos nosotros?”15  El propio piloto de la aeronave, el capitán Bernardo Rivera, quien fue testigo presencial, manifestó que “no puede asegurar que el homicidio fuera cometido por el frente 36 de las FARC, como se ha dicho, pues llegaron vestidos de civil sin ningún tipo de distinción”.16  El diario El Tiempo habla de un intento de secuestro.  El Colombiano, en una crónica ampliada, no habla de una tentativa de rapto, sino de que tratarían con él “unos asuntos”.17  El helicóptero terminó abaleado. 

El periodista de investigación que laboró en El Espectador, Fabio Castillo, autor en 1987 de “Los Jinetes de la Cocaína”, reseña así al desaparecido chalán: “También es oriundo de Antioquia el senador Álvaro Uribe Vélez, cuyo padre, Alberto Uribe Sierra, era un reconocido narcotraficante, quien le otorgó licencia a muchos de los pilotos de los narcos, cuando fue director de Aerocivil.  Uribe estuvo detenido en una ocasión para ser extraditado, pero Jesús Aristizábal Guevara, entonces secretario de gobierno de Medellín, logro que lo pusieran en libertad.  Al entierro de Uribe Sierra, asesinado cerca de su finca en Antioquia, asistió el entonces presidente de la República, Belisario Betancur, y buena parte de la crema y nata de la sociedad antioqueña, en medio de veladas protestas de quienes conocían sus vínculos con la cocaína”.18 
 

Lo propio hace Virginia Vallejo, al recopilar en su libro “Amando a Pablo, Odiando a Escobar”, una mención del capo sobre Uribe Sierra, en el contexto de una charla sobre Álvaro Uribe: … “su padre Alberto es uno de los nuestros”.19 

Las agencias de inteligencia estadounidenses también le seguían los pasos al célebre hacendado y caballista.  Un informe post mortem a Uribe Sierra sobre su hijo Álvaro, elaborado en 1991, lo presenta así: … “Su padre fue asesinado en Colombia por sus conexiones con narcotraficantes”.20 

Y don Fabio Ochoa Restrepo, en su libro “Mi Vida en el Mundo de los Caballos”, luego de una breve descripción de su personalidad donde se adjudica la crianza y mentoría de Uribe Sierra, de un compendio de sus actuaciones a las que llama “travesuras” y dentro del capítulo dedicado a él y rotulado con su nombre, de la siguiente manera: “Alberto Uribe debía ser el ministro de Agricultura de por vida, pues este sí ha palpado, vivido y sufrido los problemas del campo, la reforma agraria, la violencia, etc., tantas güevonadas que inventaron los políticos y demagogos que no han salido de la carrera Séptima; su hijo Álvaro es otro exponente de talla presidencial y Santiago ni se diga”.21 

Ochoa también elabora un árbol genealógico entroncando a su numerosa parentela, destacando a los Vélez, el apellido materno de Álvaro Uribe, como miembros genuinos de ella.22  Y, sin embargo, éste se empeña en negar su filiación sanguínea y las fuertes relaciones de negocios y amistad que los atan, reduciéndolas a simples coincidencias de tiempos, lugares y hobbies en “un mundo sano de fincas, caballos, tiples, aguardiente y poesía”, como suele explicar.23

Fuentes

1. Extracto del libro “Mujeres políticas del Suroeste Antioqueño”, del periodista Alonso Orozco Cadavid. Archivo Periódico El Mundo: https://www.elmundo.com/portal/pagina.general.impresion.php?idx=245480

2. Archivo Boletín de la facultad de Periodismo de la Universidad Santiago de Cali: http://utopicos.com.co/index.php/joomla-2/259-serie-el-clan-de-los-doce-apostoles-parte-3

3. Álvaro Uribe Vélez dice: “Él (su padre) tenía fincas en el Valle del Cauca, Urabá, Córdoba y en varias regiones de Antioquia. Utilizaba ese helicóptero para sus desplazamientos”. Archivo diario El Tiempo: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1370844

4. En la crónica que hace el periódico El Mundo sobre la muerte de Uribe Sierra, se consigna: … “Uribe Sierra vivía tan inmerso en ese mundo de negocios alucinantes, que, relataba un amigo, hoy podía tener 23 fincas o 10 y amanecer mañana con 41.” Archivo pdf del libro “El Señor de las Sombras”, del desaparecido periodista Fernando Garavito Pardo, página 32: https://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012-033.pdf

5. En los primeros años de aparición social del narcotráfico era común en Colombia encontrarse con la denominación de “mágicos” que hacía alusión principalmente al dinero que iba apareciendo como por arte de magia. De la noche a la mañana, familias con carencias económicas se convirtieron en exitosos comerciantes. El desaparecido sociólogo Alfredo Molano aborda este fenómeno en una de sus columnas: “En nuestro medio hay una herencia política que va de los Chulavos y Pájaros de los años 50, pasa por las bandas de esmeralderos y contrabandistas de los 60 y 70, y entrega su legado a los narcos, llamados mágicos —juego burlón con la palabra mafia—, que reinan hasta hoy y que ya compraron boleta ‘a futuro’ bajo el nombre de ‘los emergentes’. Fue sin duda la aristocracia del país —blanca y rica— la que primero sintió, resintió y ridiculizó los síntomas externos de la mafia, su cultura extravagante, irrespetuosa, presuntuosa, que construía clubes sociales completos si le negaban la entrada a uno, que compraba los más lujosos carros, los más finos caballos de paso, las haciendas más linajudas, los jueces más rigurosos, los generales más amedallados, en fin, que se puso de ruana todos los valores de la autodenominada ‘gente bien’, que descubrió pronto, para su propia fortuna, que era mejor asociarse a la mafia que luchar contra ella. Y así lo hizo. Algunos, hay que ser justos, hasta se ruborizaron de ciertos enlaces matrimoniales, pero al fin, se alzaron de hombros con un ‘plata es plata’, lo demás es loma”. Archivo diario El Espectador: https://www.elespectador.com/opinion/culturamafiosa-columna-8049

6. No existen hasta el momento pruebas contundentes para asegurar que Uribe Sierra fungía como testaferro, aunque hay indicios que podrían sugerir alguna conexión en ese sentido. La crónica de El Mundo sobre su muerte, las distintas biografías sobre Álvaro Uribe, las aseveraciones de Gloria Gaitán (hija del caudillo Jorge Eliecer Gaitán), las de Virginia Vallejo, entre otros, son elementos a tener en cuenta, pese a que Álvaro Uribe asegura que la vida de su padre fue investigada a petición suya y que no se encontró delitos de su parte. Extracto crónica El Mundo: “En el momento de su muerte se dice que tenía a nombre suyo 15 fincas, bien fuera propias o en negocio. Vivía consiguiendo dinero con agiotistas hasta el cuatro o cinco por ciento para invertir en tierras, comprar y montar 33 haciendas, conseguir mayordomos y trabajadores”. Archivo Pdf del libro del periodista Fernando Garavito, página 32: https://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012- 033.pdf Aseveraciones de Gloria Gaitán: “Yo fui muy amiga de Virginia Vallejo y ella me contó varias veces que Pablo Escobar le había dicho a ella que el papá de Uribe era testaferro de él, y que por eso la familia del señor Uribe, padre de Álvaro Uribe, pues todos sus bienes no los pudieron heredar los hijos. Por eso Álvaro Uribe en ese entonces vivía en apartamento arrendado. Y es el único caso en que un asesinato es el helicóptero de Pablo Escobar que va a recoger el cadáver, no por una causalidad —es decir Pablo Escobar le dijo a Virginia Vallejo y Virginia no me desmentirá—, lo fue a recoger porque era su testaferro, su colaborador, y se sintió obligado a recoger el cadáver”. Archivo La W Radio: https://www.youtube.com/watch?v=uyaQqSVaWSw Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias Popeye (fallecido), se refiere a la buena disposición que tenía Pablo Escobar para prestar las aeronaves a sus amigos. Archivo YouTube (Min 3:09): https://www.youtube.com/watch?v=ikI1jQypcCk Se sabe que Escobar utilizó uno de sus helicópteros para realizar la fuga carcelaria de los hermanos Muñoz Mosquera, un cuadro de sicarios bajo su mando. El estadounidense Forrest Hilton (Phd), catedrático de Historia Latinoamericana, también se refiere al padre de Álvaro Uribe en su ensayo “La Hora Crítica, Perspectiva Histórica de la Colombia de Uribe”. En él comenta sobre los sospechosos reveses en su fortuna y sus transacciones inmobiliarias con los narcos: “El padre de Uribe, Alberto Uribe Sierra, a mediados de la década de 1970, había estado ahogándose en las deudas en el barrio de clase medida de los Laureles, en Medellín, cuando un extraño revés de la fortuna le catapultó a la riqueza y le introdujo en la clase dirigente al convertirse en corredor político e intermediario en la transacción de bienes raíces para los narcotraficantes, jactándose de poseer extensas haciendas ganaderas en Antioquia y Córdoba”. Archivo Pdf, página 1: https://www.scribd.com/document/76406843/Forrest-Hylton-La-horacritica-perspectiva-historica-de-la-Colombia-de-Uribe En una entrevista al periodista Julián Martínez, este dice textualmente que Uribe Sierra era testaferro y narcotraficante. Archivo emisora Blu Radio (Min 14: 58): https://www.youtube.com/watch?v=yiZbJ-9nZ2g

7. En conjunto con Pablo Escobar hizo parte del grupo delincuencial “Los Pablos”, una de las asociaciones criminales antesalas al cartel de Medellín. Pablo Correa Arroyave fue un reconocido narcotraficante y lavador de activos; sindicado de ser socio en el laboratorio Tranquilandia y de estar vinculado al asesinato del ministro Lara Bonilla. En su hacienda “Horizontes” se realizó una de las reuniones de los “barones de la droga” destinada a fundar el movimiento “Muerte a Secuestradores” (MAS), luego del secuestro de Martha Nieves Ochoa Vásquez por parte del M-19. … “(Uribe Sierra) Mantuvo muy buenas relaciones personales y de negocios con Pablo Correa Arroyave de los tres Pablos de la mafia”, consigna el periodista y escritor Fernando Garavito Pardo en su libro “El Señor de las Sombras”, páginas 38 y 39. Archivo Pdf: https://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012-033.pdf Archivo diario La Nación (Argentina): https://www.lanacion.com.ar/deportes/historias-de-droga-y-futbolnid64227/ Archivo Pdf del libro “El Patrón, Vida y Muerte de Pablo Escobar”, del periodista Luis Cañón Moreno, Página 78: http://www.mamacoca.org/docs_de_base/La_Representacion_Social_del_narcotrafico/LuisCanonM_Vida_y_ muerte_de_PabloEscobar_Planeta_1994.pdf

8. Denominación tradicional para los habitantes de Antioquia, Risaralda, Quindío y el norte del Valle.

9. “-SEMANA: ¿Es verdad que usted mató un caballo de un puño? -A.U.V.: No. Mi padre cogía un muleto de las orejas y lo dominaba totalmente, o tumbaba un caballo de un puño, yo no tengo tanta fuerza”. Archivo revista Semana: https://www.semana.com/nacion/articulo/entrevista-alvaro-uribe-velez/50815-3

10. En el libro de Fabio Ochoa Restrepo se habla de un hijo mayor de Uribe Sierra llamado Luis Gonzalo, a quien su padre motejó “El Travieso”, Según algunas versiones, entre ellas, la del periodista Gonzalo Guillen, Luis Gonzalo murió en el accidente de una avioneta cargada con cocaína. Archivo diario El Espectador: https://www.elespectador.com/opinion/de-caballos-y-helicopteros-columna-793537/ Cuenta de Twitter del periodista Gonzalo Guillen: https://twitter.com/HELIODOPTERO/status/1003046187094732800 Otros hijos de Uribe Sierra por fuera del matrimonio con Laura Vélez son Camilo Uribe Uribe, nacido en 1982, y una niña a quien llamaban “Confite”, de la cual no se tiene mayor información (El Mundo, junio 15, página 10, sección 1); producto de su relación con Martha Elena Uribe Soto, con quien luego se casó. Camilo Uribe Uribe es un empresario que fue relacionado con el narcotraficante Cristian Fernando Borda Gómez, alias “Tomy” o “El Harlista de la mafia”, quien portaba carnet de la presidencia (en los tiempos de Álvaro Uribe como presidente), se desplazaba en vehículos de esta entidad y trabajaba para organizaciones criminales como el clan de narco- paramilitares Mejía Múnera, alias “Los Mellizos”; el exjefe paramilitar Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias “Macaco”; y el exjefe paramilitar Ramiro de Jesús Vanoy Murillo, alias “Cuco Banoy”. Las investigaciones arrojaron que Camilo Uribe fue el enlace entre la presidencia y este narcotraficante. Su amistad era tan estrecha que asistían juntos a establecimientos y eventos públicos en distintas ciudades, y compartían hobbies y otras actividades. El fiscal a cargo de la investigación no interrogó a Borda Gómez sobre su amistad con Camilo Uribe. En 2008, “El Harlista” fue extraditado a Estados Unidos y condenado a 25 años de prisión. Poco tiempo después, la esposa de Borda Gómez fue asesinada por sicarios en Bogotá. Archivo diario El Tiempo: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5098452

11. Testimonio de Ignacio Álvarez Lozano, compañero y viejo conocido de los Uribe en su juventud. Docente universitario. Archivo portal Contracara: https://contracara.com.co/sin-categoria/el-camaleon-uribe-velez/

12. Santiago fue traslado primeramente al hospital de Yolombó, cercano a Las Guacharacas. Luego, en la población de Cisneros, se le hizo una trasfusión de sangre. Terminó de recuperarse en una clínica privada de Medellín, según la versión del periódico El Mundo, consignada en el libro del periodista Fernando Garavito, páginas 34 y 35. Archivo Pdf: https://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012-033.pdf Archivo diario Vanguardia Liberal: https://www.vanguardia.com/colombia/polemica-por-los-autores-de-lamuerte-del-padre-del-expresidente-uribe-MEvl343807

13. Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, el grupo guerrillero más antiguo del país, desmovilizado en 2016, luego de medio siglo de existencia y de un acuerdo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos Calderón. En 2019, un grupo de disidentes retomaron las armas. Archivo diario The New York Times: https://www.nytimes.com/es/2018/09/18/espanol/america-latina/farc-acuerdos-de-paz-rearme.htm

14. Archivo Pdf del libro “El Narcotraficante Número 82”, del periodista Sergio Camargo, página 7: http://agenciabk.net/narco82.pdf

15. Archivo diario El Comercio (Ecuador): https://www.elcomercio.com/actualidad/farc-deslinda-asesinatopadre-alvarouribe.html

16. Entrevista al expiloto Bernardo Rivera. Archivo diario El Espectador: https://www.elespectador.com/noticias/judicial/helicoptero-el-se-movilizaba-el-papa-de-alvaro-uribe-noarticulo-517434

17. Archivo Pdf del Libro “El señor de las Sombras”, del periodista Fernando Garavito Pardo, página 29: https://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012-033.pdf

18. Álvaro Uribe Vélez niega que su padre haya sido solicitado con fines de extradición, y frente a las afirmaciones del periodista Fabio Castillo, dice que han sido refutadas varias veces por ser falsas, ya que él mismo ha solicitado a la Procuraduría investigarlas. Archivo diario El Clarín (Argentina): https://www.clarin.com/ediciones-anteriores/colombia-planteo-nota-clarin-uribe_0_SJBMeAWJRFl.html

19. Archivo YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=xWsSeioBFUI

20. Archivo diario El Espectador: https://www.elespectador.com/opinion/opinion/el-asociado-no-82-columna624024

21. Archivo diario El Espectador: https://www.elespectador.com/opinion/de-caballos-y-helicopteros-columna793537

22. Archivo Pdf del Libro “El Señor de las Sombras”, donde se trascribe las anotaciones que Fabio Ochoa Restrepo hace en su libro sobre ese particular (páginas 36, 37 y 38): https://www.archivochile.com/carril_c/cc2012/cc2012-033.pdf

23. Archivo revista Semana: https://www.semana.com/nacion/articulo/uribe-tapujos/49570-3

HIJO DE TIGRE SALE PINTADO | ContraCara
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Bicicletas Ositto, de propiedad del hermando de Pablo Escobar, patrocinando las corridas taurinas que realizaba Medellín Sin Tugurios, donde participaba Uribe Sierra.

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Epicuro de Samos
Acerca de Epicuro de Samos
Un joven del común, preocupado por la situación económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes, por el despertar de la conciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro