La decadencia de Vicky Dávila

Para nadie es un secreto que la periodista Victoria Dávila, «Vicky», por años fue, sin duda alguna, una de las más famosas comunicadoras del país.  Al lado de colegas como Darcy Queen o Claudia Guristatti, tenían en sus manos la masificación de contenidos y una audiencia total de un país que se desangraba en medio de la corrupción y del conflicto armado, que por años ocupaban siempre las primeras planas de noticias.

En 1998, Vicky fungía como presentadora del noticiero RCN, donde logró posicionar su imagen a nivel nacional y regional.  Todo bien hasta ahí, una carrera en ascenso, nadie podría detener a esta periodista que sin duda alguna sabía lo que quería desde el principio. Tiempo después alternó su presentación en RCN y su famoso sección «La Cosa Política» con el mundo radial matutino, en las cadenas del mismo conglomerado, propiedad del magnate Carlos Ardila Lülle.  Dirigía La FM, donde tuvo por 8 años una nutrida audiencia; entonces, ¿qué fue lo que sucedió?

Vicky Dávila como presentadora de las noticias RCN

En 2008 las cosas empezaron a cambiar debido a  su segundo matrimonio con el hijo del ex gobernador del cesar José Amiro Gnecco Martínez, y aunque los delitos de sangre no existen, a partir de ahí empezaron a cambiar las cosas, pues su suegro Lucas Gnecco Cerchar, arrastraba múltiples investigaciones, entre ellas, la de obligar a sus empleados a apoyar a su hermano, quien para la época aspiraba al Senado de la República.  Por ese hecho fue condenado a 44 meses de prisión.  Tiempo después quedaría en libertad por orden de la misma Corte Suprema de Justicia.

Vicky Davíla y Jose Amiro Gnecco

Durante su administración ocurrió el mayor desfalco a la educación de los niños pobres del departamento del Cesar, expidieron varios decretos mediante los cuales manipularon el presupuesto de la Secretaría de Educación. El desfalco fue estimado en unos 10 mil millones de pesos.  Pero no solo hechos de corrupción empañaban el apellido Gnecco, también fue capturado en Santa Marta por agentes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación por «adjudicación y fracción de varios contratos para la ejecución de obras de infraestructura, sin el total de los requisitos», que facilitó durante su mandato como gobernador de ese departamento. Adicionalmente, la Unidad de la Fiscalía para Derecho Humanos también participó en la captura por otra investigación que las autoridades llevaban contra Gnecco por terrorismo y paramilitarismo.

En marzo de 2015, Gnecco Cerchar y Hernando González fueron implicado por el ex paramilitar Luciano Rojas Serrano alias “Henry”, en el asesinato del periodista Guzmán Quintero Torres, ocurrido el 16 de septiembre de 1999.

Pasado un tiempo de ocurrido el millonario robo al Banco de la República, sede Valledupar, el 15 de octubre de 1994 y conocido como ‘El robo del siglo’ en Colombia, pacas de billetes con los seriales reportados como robados aparecieron en una finca propiedad de Lucas Gnecco.

 Lucas Gnecco Cerchar

Y allí no terminan los turbios procederes de la familia de Vicky, pues su esposo, José Amiro Gnecco, contrató con el Estado en forma directa, a dedo, más de 670 millones de pesos, aunque el investigador del Twitter @juliodenuncia1sostiene que fueron “$1.127.000.000 con Adiciones”.  Sus negocios hasta ahora conocidos en el SECOP (Sistema Electrónico de Contratación Pública) son con la E.S.E. (Empresas Sociales del Estado) Hospital La Victoria III Nivel de Bogotá y su objeto es “prestación de servicios médicos especializados en Oftalmología…”.

A Gnecco le dieron los contratos No. 77-13 del 4 de febrero del 2013 (también identificado como OPS-775-12); No. J-003-14 del 30 de enero del 2014 y No. OPS-J008-15 del 5 de febrero del 2015. Más las adiciones al contrato OPS-775-12. Todos provienen de dineros públicos recaudados con los impuestos de los bogotanos.

Fuente: https://laotracara.co/destacados/el-clan-de-los-gnecco-vive-de-los-dineros-del-estado-en-la-costa-y-en-bogota/

¿Por qué una de las periodistas más famosas del país querría hacer parte de una familia con semejante prontuario?

Sin imaginarlo, la decisión de casarse con el hijo del más temido clan corrupto del Cesar ha resquebrajado toda la aparente credibilidad que Vicky decía tener en los medios de comunicación.  Su decisión tarde o temprano le pasaría factura.  Hoy Vicky no puede referirse en sus entrevistas, o en sus redes sociales, en especial su concurrido Twitter, sobre la corrupción que azota los departamentos costeros, y por eso, cuando muchos en redes sociales le recuerdan que es la señora de Gnecco, lo que hace es escurrirse por las ramas y hasta poner como escudo a su propio hijo menor de edad.

Es evidente que la decadencia de Vicky Dávila no viene de ahora, ni con la llegada de las redes y los Youtubers que se han vuelto su más directo competidor y su dolor de cabeza, sino que empieza desde el momento mismo que su codicia le llevó a dejar introducir en su dedo el anillo matrimonial que la ataba hasta la muerte con el miembro de una temida familia de delincuentes de cuello blanco, aunado, desde luego, a su falta de ética periodística. ¿Con qué solvencia moral podría esta periodista hablar de corrupción, muerte y desplazamiento, cuando su propio círculo familiar tiene las manos salpicadas de sangre y corrupción?  La popularidad de Vicky viene en picada, sus columnas son cuestionadas, se retwitea ella misma hasta 15 veces en un solo día, ha usado métodos de difusión que rayan en conductas ilegales, ya que usa datos personales para hacer llegar sus columnas que nadie ha pedido y que muchos aborrecen. Hoy hizo lo mismo. Su columna llegó a celulares y emails de personas que no la pidieron.

La decadencia de Vicky ha llevado a que las personas consuman otro tipo de información, a que consulten antes de creer sus sesgadas entrevistas.  Su audiencia se merma con cada emisión de su programa, con cada uno de sus escritos, con cada trino suyo.  Cuando está en apuros debe recurrir a invitar a Gustavo Petro para que su rating se anote unos puntos demás.

El desespero:

El desespero o la tapa, según mi criterio personal, ocurrió el día de hoy: sacó una columna titulada Álvaro Uribe.  Según Vicky, en esta columna especula sobre a quién le serviría una posible captura de Álvaro Uribe. Inmediatamente, senadores del Centro Democrático comenzaron a difundir en forma masiva la columna; un hecho que lleva una connotación de arreglo: “yo publico tu compartes».  María del Rosario guerra, Fernando Araujo Paola Holguín, todos senadores uribistas compartieron hasta 10 veces el texto en sus portales.  Así es, Vicky en su afán de recobrar audiencia y de seguir siendo una de las consentidas del poder tradicional y politiquero, se ha rebajado a limpiarle la cara a Álvaro Uribe con un prosa empalagosa y hasta lanzando en ella, amenazadas vedadas a la Corte. 

Dávila ha tocado fondo y ella lo sabe.  Y así como la carrera de Claudia Gurisatti llegó a su fin, la de Vicky Dávila va por el mismo camino, directo al despeñadero. Acá, entre nos, les digo: ojalá no suceda, pues su voz es importante para la democracia del país, pero estar hoy en el lugar que está es culpa exclusiva de ella, dada su parcialización a la hora de informar, a los ataques constantes a diferentes medios de opinión, a sus columnas atacando a jóvenes influencers que cada día le quitan más audiencia.  «Perdida en mil engaños comenzó a bajar peldaños y no supo ver el fin de la escalera»…, dice una bella canción salsera.

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