La mentira del progreso en Colombia

No tenemos nada y quedamos boquiabiertos teniendo casi nada

Por John

Definitivamente nos corroe el subdesarrollo, estamos obnubilados por un supuesto progreso que nos vende cada gobernante de turno, uno tras otro marcado de tanta corrupción como de admiración mediática nos llevan de cabestro mostrando obras y maravillas tan inconmensurables que nos hacen pensar (sí nos hacen hasta pensar) en ¿cómo carajos hicieron para lograrlo?

Obras tan monumentales como puentes, túneles, edificios, hidroeléctricas, helicoidales, vías 3G nos hacen sentir que el país está saliendo de su atraso y al fin se empieza a alinear con los demás países en materia de vías, tecnología, obras y demás; nos llena de orgullo eso, quizás también por la goma inicial de ver algo terminado de la mano con la exageración por cualquier cosa que nos caracteriza.

El puente helicoidal de Calarcá-Quindío inaugurado en julio de 2018 quedó mal construido y ha causado una gran cantidad de accidentes; su diseño y sentido no están adecuados para el uso, ya que al ser en bajada la inclinación de la curva no es la adecuada para mantener vehículos en la carretera lo que provoca que la velocidad de éstos los expulse de la vía o les genere volcamiento.

En Barrancabermeja de construyeron 11,5 kilómetros de vía sustitutiva, de los cuales, en un tramo presenta empuje lateral de materia vegetal que no solo daña progresivamente la vía, sino que pone en peligro la vida e integridad de las personas que transiten por allí.

En Ruta del sol, conocida por haber sido construida por Odebrech, la cual va desde Villeta hasta Santa Marta, una obra ahogada en corrupción y sobornos que presenta ondulaciones y fracturas en el asfalto y que, además en una clara muestra de falta de estudios de factibilidad empezando por su aspecto social; esta obra dejó en la ruina a un sinnúmero de personas que dependían de sus negocios en las antiguas vías.

Hidroituango, la obra con la que sacaron pecho personajes como Sergio Fajardo y Álvaro Uribe ha sido foco más por daños en su estructura como fisuras de los túneles de agua e impactos ambientales a gran escala, que por su magnificencia proclamada. Se ha dicho que la obra fue hecha sobre una fosa común enorme con el fin de cubrir los asesinatos y de paso cumplir con la ejecución de la obra, lo cual a significado el asesinato de líderes sociales locales

Así va Hidroituango en medio de los contagios por covid-19 - Medellín -  Colombia - ELTIEMPO.COM
De El Tiempo

Ahora se suma el túnel de La Línea, ese maravilloso túnel con el que sacan pecho políticos y personas de los departamentos del Quindío y Tolima, denominado

“una belleza, una magnificencia, un monumento al progreso en Colombia que cubre una necesidad clamada por años”,

esa maldita obra que ha dejado más que perdidas, un nuevo precedente del atraso y poco interés por el verdadero progreso.

El túnel de La Línea más que una obra que ha sido el vanaglorie de varios mandatarios como Álvaro Uribe, quién en final de su segundo mandato “inauguró” la obra sin siquiera estar a la mitad de su construcción, obra en la cual se ha gastado el 500 % de los recursos iniciales, que ha dejado un impacto ecológico grande, porque las comunidades de la parte más alta denunciaron una fuerte disminución de las fuentes hídricas que suben desde el interior de la montaña y siegan la tierra desde arriba. Obra que ha sido uno más de los focos de corrupción política y ha generado una larga lista de hechos relevantes como el retraso de los pagos a sus empleados en distintas ocasiones, interrupciones en la vía, mal manejo de residuos de la construcción, como para enlistar algunos. Obra con la cual han surgido extraños rumores que justifican su retraso, como la idea de que se estaba sacando oro bajo cuerda o que la finalidad real es la de facilitar el paso de droga entre los departamentos.

Túnel de la Línea: por qué Colombia se demoró 100 años en construir su obra  más importante (y qué beneficios traerá su inauguración) - BBC News Mundo
De BBC (enlace al final)

Obra que, a pesar de ser non plus ultra, solo va en un sentido y no inicia desde el pie de la montaña, sino que toca subir bastante para poder llegar a su inicio, obra que deja a una cantidad de personas que viven y se ganan la vida más arriba, en vilo porque no pueden vender sus productos u ofrecer sus servicios.

En conclusión, la nueva obra es otra pérdida de recursos, una muestra más de que seguimos en el subdesarrollo mental obnubilado y ciego por creer que, porque se termina una obra con sobrecostos exorbitantes, daños sociales y ambientales muy delicados y un aprovechamiento en imagen de quienes les importó nada lo anterior, estamos progresando.

Mientras aquí nos morimos de la emoción por ésta obra, el mundo la ve como «un parto tortuoso».

Comentarios