El ajedrez árabe

En esta pandemia del COVID-19 se ha visto como nos ha afectado en nuestras vidas de golpe. La educación ahora tiene que ser virtual, la comida o productos tienen que pedirse a domicilio, las reuniones familiares o de trabajo son video llamadas, y hasta los eventos culturales y deportivos tienen que observarse desde algún medio. Sin embargo, la aparición de una crisis económica ha ocasionado una gran pérdida de empleos y una ruptura de negocios para los comerciantes, vendedores, emprendedores, etc. Las familias vulnerables son las que más se han visto afectadas por esta pandemia al no tener un empleo y una fuente de ingresos para mantenerse en esta situación. Por lo tanto, dichas familias claman ayudas como mercados y medicamentos para poder sobrevivir.

Así como hay grupos de activistas, o movimientos sociales que han colaborado en ayudar a las familias vulnerables a obtener lo que les hace falta, también hay cooperación entre países para enviar ayudas o insumos médicos. Tal es el caso de Emiratos Árabes, país que donó 18 toneladas a Colombia la semana pasada. Pero esta donación no fue muy bien recibida por muchas personas, sobre todo, los santandereanos. ¿A qué se debe esto? Muy simple, el páramo de Santurbán, el cual es uno de los intereses que lleva buscando el gobierno de los Emiratos Árabes junto con la multinacional Minesa desde el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos. Toda una jugada para conseguir el páramo en el gobierno de Duque.

Esta no es la única jugada que han hecho, pues un grupo de feministas en Santander informaron de que la Secretaría de la mujer en la Gobernación de Santander les informó que se construiría “La Casa de la mujer empoderada” con $300.000 dólares donados por el gobierno de los Emiratos Árabes. El propósito de este proyecto según la secretaria de la mujer, Andrea Blanco Pimiento, es empoderar y fortalecer el bilingüismo de las mujeres y de los niños, donde la mujer santandereana va a ser tratada con enfoque diferencial. Es irónico que esta donación provenga de un país donde hay una legislación vigente que convalida el maltrato de las mujeres y menores de edad por parte del esposo o padre. Ese mismo país donde una vez haya matrimonio, las mujeres deben prestar obediencia a sus esposos. Y ese mismo país que busca explotar el páramo de Santurbán mediante la “minería bien hecha”, ¿Será que la secretaria Blanco Pimiento no reflexionó acerca de la incoherencia de esa donación?

Hablando de Bilingüismo, no es la primera vez que la Gobernación de Santander quiere llevar a cabo un programa Bilingüe, pues recordemos que en la gobernación de Didier Tavera se hizo uno en la Provincia de Soto Norte en alianza con la multinacional Minesa para mejorar el nivel de inglés en los jóvenes y darles oportunidades de empleo, similar a como ellos mismos les prometieron que la explotación del páramo generaría empleos. Jugadas que se basan en convencer a las personas que ellos son los buenos y qué sí existe la minería bien hecha.

Actualmente, este tablero de ajedrez sigue en juego, y los árabes preparan alguna jugada para aplicarla y así obtener el páramo en plena pandemia. No obstante, el Ministerio de Comercio emitió un comunicado en que no está vigente un acuerdo de inversión que tiene Colombia con Emiratos Árabes sobre la promoción y protección de inversiones (APPRI) suscrito el pasado 17 de noviembre de 2017, ya que, dicho acuerdo no ha sido presentado, y los requisitos para que entre en vigencia son su aprobación por el Congreso de la República y por la Corte Institucional. El páramo no está vendido, y si se niega la licencia ambiental a Minesa, Colombia no tiene que indemnizar a los Emiratos Árabes.

El turno es ahora del gobierno colombiano que queda con la responsabilidad de la licencia ambiental. La ciudadanía tiene que estar atenta a que el gobierno no dé el paso de otorgar la licencia para que el páramo quede en Jaque Mate. El agua es un recurso importante para todos y no debemos dejar que nos la quiten para que ellos puedan obtener su oro.

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