Biches en democracia: el ala radical derechista de Lozano y López dentro del Partido Verde apunta su artillería contra Camilo Romero

Desde electos hasta militantes hablan de un “secuestro” del movimiento político por parte del fajardismo ambientando por la dupla Claudia López -Angélica Lozano.

Por: Redacción Contracara.

Al mejor estilo de las dictaduras y los movimientos autoritarios, en el partido Alianza Verde todo pareciera madurar menos la democracia.

Vetos, ‘jugaditas’ y operaciones ‘tortuga’ se conjugaron en el interior como si se tratase de un manual de procedecimiento por parte de un sector que, sin reparo alguno y en contravía de la esencia plural que ha caracterizado a esa colectividad, ha pasado por encima de lo más sagrado en una democracia: la gente.

Justamente, Camilo Romero, el precandidato con mayores simpatías entre el público digital y de carne y hueso, que hizo de la calle el escenario de escucha, diálogo y construcción con la ciudadanía, fue el blanco de esta embestida arbitraria de un círculo de poder que pareciera querer desviar al verde de las opciones reales de ganar las elecciones en 2022, para pavimentar un camino propio en 2026.

Y es ese sector, que para algunos militantes y electos, lleva la chapa de la actual Alcaldesa de Bogotá, Claudia López, el que, vía Ángelica Lozano, senadora y esposa de la mandataria distrital, ha desatado un tsunami político para llevar a tierra firme a un encallado Sergio Fajardo.

De atropello en atropello

Para la muestra de esta maniobra un botón llamado 2021: en febrero se definió un tiempo verde con una encuesta amplia, democrática y diversa que traspasaba las barreras de la militancia para elegir candidato único; mecanismo avalado por todos los sectores del verde y al que también se anotaron el ex gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, además de sus compañeros en cotienda, los senadores Antonio Sanguino, Iván Marulanda, Sandra Ortiz y Jorge Londoño.

Esta agenda preveía la presentación de los precandidatos el primero de marzo y el anuncio con el vencedor para el primero de junio. Sin embargo, faltando cuatro días para ese primer momento, los que se han autoereguido como dueños y dueñas del partido cambiaron las reglas de juego, evidencia de ellos es que incluso los videos promocionales quedaron grabados.

Tras ese primer pupitrazo, el siguiente fue en marzo con el aterrizaje en la Coalición de la Esperanza, hecho frente al que se Romero se distanció porque no sólo se había incumplido con el tiempo verde, sino desdibujado una agenda con la gente para reemplazarla por las tertulias a manteles entre exponentes de ese poder del que hace parte Fajardo y que tuvo la arrogancia de desconocer la fuerza ciudadana detrás del inicio del más reciente paro para luego reunirse con el Gobierno Duque y endilgarse el logro cosechado por los jóvenes en las calles.

Ante ese desgaste en la opinión, el respaldo mayoritario de las bases del partido Verde a Romero y una agenda que no emocionó ni a sus equipos de campaña, los integrantes de la Coalición de la Esperanza decidieron dejar de lado al partido.

El nuevo ‘hachazo’ contra el disenso, la sana competencia y las garantías mínima en democracia,  vino hace unos días de la mano de la propia Angélica Lozano que ofició como notaria para señalar por Twitter que el movimiento escogería candidato único del partido a través de encuesta que se haría con elegidos, votantes, afiliados y simpatizantes, pero no con los miles de ciudadanos por fuera de su red de aliados dentro de la colectividad.

La propuesta de Romero

Ante el nuevo intento por violentar a la ciudadanía y la democracia, el ex senador y ex gobernador de Nariño, que encarna una alternativa de centro distinta a Petro, Fajardo y el uribismo, puso sobre la mesa una propuesta que garantiza la participación de los miembros del Verde, pero también de la gente ajena a la dinámica institucional y cuyo visto bueno es definitivo hacia la presidencia.

“Hoy decimos que es sano el espíritu de recobrar la ola verde y que aceptamos el mecanismo más democrático de todos (dicho así por Angelica- Lozano): una consulta en marzo de 2022”, apuntó.

De respetarse ese mecanismo íntegro y ecuánime, habría un verdadero mano a mano en las urnas, democrático y no impositivo, en el que ganarían los jóvenes, los electores y en general toda la ciudadanía.

De lo contrario, y si se antecede la lógica de la presión e inquisición, se allanaría el sendero a Fajardo pues en los pasillos del partido se da por descontado que Sanguino, Ortiz, Londoño y Marulanda se bajaran a última hora para aspirar a repetir Senado. Con ello buscarían además que Amaya se convierta en bisagra para la llegada de ex gobernador de Antioquia, cada vez más resistido por el electorado y que solo garantizaría una cosa: la continuidad del uribismo en el poder.

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Bautista
Acerca de Bautista
Investigador independiente, escritor, samario por adopción.