EL CAMALEÓN URIBE VÉLEZ Y SU ENTORNO CERCANO – 5ta entrega-

Por: Ignacio Álvarez Lozano (@funurbiano)


“En ninguna parte del mundo ha vencido la criminalidad organizada a la judicatura» -Sentencia de Jesús María Valle defensor de Derechos Humanos, quien fuera asesinado posteriormente al denunciar al matarife por su participación en la masacre del Aro, siendo este gobernador de Antioquia.

Quiero entonces comenzar esta crónica de hoy recordando precisamente al “Señor Dignidad Antioquia”, como se le denominara a Jesús María Valle, por su verticalidad y transparencia en el ámbito jurídico y de los DD.HH. Hoy se cumplen precisamente 22 años del vil asesinato a manos de paramilitares y la justicia ha enjuiciado a los sicarios que cometieron el crimen, pero no ha llegado efectivamente hasta donde su(s) autor(es) intelectual(es)…Esperemos que llegue aunque sea cojeando hasta esa cúpula y la condene…

Continuando con el entorno que ha venido rodeando al salgareño en su camino a la presidencia y posterior entronización en la vida política y social de Colomba para mostrar que todo ese proceso fue fríamente calculado por el culebrero mayor de Salgar, debo decir que conocí a Fidencio Mena, el bufón de las correrías políticas de los Uribe (Álvaro y Mario), en Turbo, un día que por sustracción de materia de los seguidores de Álvaro en su incipiente Sector Democrático de aquel entonces, me ofrecí a llevarlo en mi carro, un Nissan color marfil cabinado, desde el aeropuerto de Carepa hasta el sitio de la reunión de es fin de semana. El Sector Democrático, en esa época, donde no los asaltaba todavía el triunfalismo furibista de hoy en día, comenzaba a aumentar seguidores para engrosar sus filas, pero no eran demasiados todavía y entonces sus miembros, entre los cuales recuerdo a José Miguel Cantillo (q.e.p.d.), Orlando y Pedro Jaramillo, que eran amigos míos cercanos, me pidieron ese sábado que les colaborara con el transporte. Yo no pertenecía a ese grupo político, pero conocía al senador de tiempo atrás, como ya lo hemos dicho antes y además estaba saliendo con una prima de él, de la familia de los Vélez del suroeste…Bueno y digámoslo claramente “a calzón quitao”, aunque no fuese de su grupo político, todavía le creía algunos de sus planteamientos de campaña.


Esa vez en que lo transporté en mi vehículo y para lo cual ofreció pagar el combustible, que tampoco nunca cumplió como buen tacaño que ya hemos dicho que es su característica, le lancé una pregunta corta y seca de que cuál sería su programa bandera si siempre si se lanzaba a la presidencia como lo había sabido e intuía que venía proyectando en ese momento, me contestó con su acostumbrado regodeo verbal que habían varios, pero que los dos primordiales serían: 1- reducir el congreso a la mitad, organizando una tabla de salarios para los congresistas, mucho mas acorde a la realidad del país porque eso era un despilfarro como funcionaba para la época y sobraban congresistas y 2-desarmar a las FARC, bien fuera en primera instancia con el diálogo, o si no se podía dialogando, por la vía de la fuerza militar. Posteriormente estos dos puntos los incluiría en el plegable que entregaron en su reunión inicial como lanzamiento de la primera campaña a la presidencia en el Palacio de Exposiciones de Medellín. Allá entregaron los famosos “100 punticos”, de los cuales solo cumplió parcialmente el enfrentar a las FARC por la fuerza militar. A esa reunión me invitaría Nacho Guzmán, quien fuera su secretario privado en la Gobernación de Antioquia y al cual posteriormente trataría de malas maneras y por lo tanto no lo siguió acompañando políticamente. Parte de los zafarranchos desagradecidos y prepotentes del dictadorzuelo con algunas personas de su entorno cercano de aquel entonces, cuando apenas ponía los cimientos de su movimiento político y cuando aún se tildaba de ser liberal de pensamiento. En esa reunión estuvimos pocas personas, no alcanzamos a llenar el salón que habilitaron para la reunión.


Volvamos a Urabá cuando al llegar al sitio de reunión en Turbo y bajando del vehículo encontramos a Fidencio, nuestro personaje de marras, dando vítores al “dotor Uribe” y a todos los que íbamos entrando al recinto y el señor Mena consideraba que debía adular, bien por intereses del Sector Democrático o bien por intereses personales de él para sus objetivos económicos que tenía muy bien planeados. El negro se tenía confianza porque el capo salgareño le había dado y aún le da esa aparente autonomía para arengar en reuniones sociales y políticas donde coinciden.


La vida política del matarife siguió y nos volveríamos a encontrar, antes de ganar la votación para su primer período de presidencia en un vuelo de avión Rionegro-Bogotá, como ya diremos las circunstancias precisas mas adelante, pero Fidencio Mena “desapareció del mapa” , de mi mapa, un buen tiempo y solo lo volví a encontrar, o mejor él me encontró a mi cuando el innombrable estaba a punto de terminar los primeros cuatro años en la Casa de Nariño.


Salía yo del Hotel Ibis en la carrera séptima en Bogotá donde me había alojado en uno de mis viajes de esa época cuando sentí que alguien a mis espaldas me llamaba con insistencia, eran aproximadamente las 6 y 30 pm y yo quería buscar donde comer. Pues bien, quise saber quien era el que repetía mi nombrey paré un momento, cuál no sería mi extrañeza al ver a Fidencio Mena impecable y lujosamente vestido de pies a cabeza con traje de paño Ermenegildo Zegna y con un vaso de whisky en plena calle principal de la capital del país. Me saludó amablemente, me contó que le estaba yendo muy bien con el “dotor Uribe” y que estaba alojado ahí al frente de donde estábamos en Residencias Tequendama, que a la orden cualquier cosa que se me ocurriera y me invitó de inmediato a una taberna al lado y donde parecía que estaba departiendo con varios conocidos de él provenientes del Choco. Le rechacé la invitación porque en realidad tenía fatiga al final del día y lo único que deseaba era buscar una comida ligera y caliente para soportar el frío bogotano de esa hora. Lo que si alcancé a preguntarle fue por qué su jefe político no había emprendido la reforma del Congreso que me había comentado a mí en sus dos viajes a Urabá cuando lo atendí siendo aún senador y después lo había vuelto “caballo de batalla” en su campaña presidencial. La respuesta rápida y acompañada de su sonrisa marrullera de siempre, fue que se habían dado algunas dificultades, que pronto yo podría deducir que había pasado con base en los acontecimientos que se darían en cuestión de semanas. Realmente no le entendí, ahí mismo, a cuáles acontecimientos aludía, pues no estaba enterado de lo que corría políticamente en el Congreso. Pocos días después se daría la ya famosa “yidispolítica” y obviamente yo entendería con rapidez el por qué Uribe Vélez no había reformado el Congreso y la respuesta de Fidencio. Claro que al matarife le servía mas así como estaba conformado el poder legislativo, para sus afanes reeleccionistas de caudillo salvador y superhombre que ya le había terminado de vender José Obdulio Gaviria. Este último y Mena se volverían grandes amigos y socios de negocios. La promesa de actualización y reforma del Parlamento, se vino abajo del todo por el interés particular que ya primaba sobre el colectivo, como seguiría siendo en adelante de la carrera política de “EL”.


Pasado el año 2010 y ya cuando Uribe era expresidente me volví a encontrar al señor Mena casualmente en el aeropuerto El Dorado en otro de mis viajes a la capital. Yo acababa de arribar y él amablemente me invitó insistentemente a almorzar al otro día, me entregó un número de celular para que lo llamara y que nos encontraríamos en el centro comercial “Gran Estación”.


Así fue como al otro día almorzamos en un restaurante típico elegante de dicho centro comercial, recuerdo que él pidió huesos de cola como plato principal y le recordó al maitre que se los prepararan tal y como la última vez que había estado en dicho lugar 15 días antes. Eso denotaba que frecuentaba ese lugar y le conocían sus gustos de ese momento y al negro le gustaba presumir de eso. Terminamos de almorzar y me invitó a seguir hablando en otro centro comercial ahí cerca, “Ciudad Salitre”. Ahí nos tomamos unos whiskies y nos dieron cerca de las 6 pm, cuando se despidió ofreciéndome el vehículo de su propiedad para acercarme al hotel donde yo me alojaba porque él se quedaba ahí cerca ya que estaba viviendo en una casa en el barrio Quinta Paredes, cerca ala embajada americana. Yo decliné su invitación y tomé un taxi.


Pero lo importante en esa conversación de la tarde fue que mientras almorzamos y departimos los whiskies, Fidencio Mena interrumpió en tres ocasiones y me dijo que lo excusara para poder contestar de inmediato porque eran llamadas importantes de negocios de David Murcia, porque él estaba manejando una buena parte de sus intereses financieros mientras este pagaba su condena en USA al haber sido extraditado en el gobierno del matarife. Le pregunté que si a eso se debía su prosperidad del momento, incluyendo sus viajes aéreos en vuelos chárter ejecutivos y nuevamente volvió a sonreír marrulleramente y agachando la cabeza me contestó que a eso y a otros negocitos que el “dotor Uribe” le había conectado. Yo le insistí y le repregunté si los hijos del salgareño Tomás y Jerónimo habían sido socios importantes de DMG y él era el hombre de confianza para manejar los acuerdos por debajo de la mesa antes de la extradición y sonriendo nuevamente me contestó que él estaba ayudando para que los acuerdos se cumplieran y Murcia estuviese contento al volver a Colombia una vez cumpliera su condena en USA. El tema se lo comenté porque era vox populi y se había ventilado en los periódicos de circulación nacional su cercanía con DMG y el llamado a declarar judicialmente en el caso de la elección del personero de Bogotá y perteneciente la etnia indígena de los Emberá, Francisco Rojas Birry.


Llama la atención que una persona tan cercana a Álvaro Uribe Vélez y que no ha tenido cargo público de trascendencia como el señor Mena haya tenido ese meteórico y desmesurado enriquecimiento y además tenga la responsabilidad sutil, no apostillada, de manejar las relaciones políticas del CD en Buenaventura.


Este comportamiento que tiene Álvaro con Fidencio no es el comportamiento regular del salgareño. Se necesita un nivel muy alto de confianza, máxime conociendo la micro gerencia que aplica Uribe Vélez a todas sus actividades, incluyendo el ordeño diario del Ubérrimo.


Queda la pregunta de cómo fue que realmente se manejó la relación con el caso DMG en el gobierno del matarife y que tanto peso ha tenido realmente Fidencio Mena en la relación de la telaraña financiera DMG-Sarmiento Angulo-Uribe Vélez…Ya trataremos de resolverla más adelante, como también relataremos la forma de tratar mal del matarife en privado, a otras personas que le han sabido apoyar en su construcción política, pero creyendo en ideales altruistas y que YA no van de la mano del otrora pensamiento liberal del “doptor Varito”. Quien no es servil y adulador no va más en los planes del señor de las sombras y si no está dispuesto a callarse en beneficio de su patrón, mucho menos…Claro está ya en la “yidispolítica” y ahora se repetirá la dosis sin lugar a dudas en la “ñeñepolítica”.

La primera entrega puede encontrarla aquí: «El Camaleón Uribe Vélez»

La segunda entrega puede encontrarla aquí: «El Camaleón Uribe, 2da parte»

La tercera entrega puede encontrarla aquí: El Camaleón Uribe: Mitos y Realidades

La cuarta entrega puede encontrarla aquí: El Camaleón Uribe y su camino a la presidencia

Sobre el autor:


Ignacio Álvarez, Caminante por América. Ex directivo universitario. Líder de «Fundación Nueva Urbe» por una nueva ciudadanía. Twitter:@funurbiano
correo-e: ialvarezlozano@yahoo.es

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Epicuro de Samos
Acerca de Epicuro de Samos
Un joven del común, preocupado por la situación económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes, por el despertar de la conciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro