la manzana podrida

 

los recientes escándalos del gobierno y la fuerza pública, que no por recientes son nuevos dejan en entre dicho la legitimidad y la forma como actúan.

La retirada con honores del general recién ascendido Nicacio Martínez y las posteriores revelaciones de SEMANA donde se revelan chuzadas e interceptaciones ilegales por parte de dos guarniciones militares a su cargo deja mucho que pensar.

Si bien resulta sospechoso que el presidente retirara el general antes de que explotara el escándalo, anunciando “problemas familiares” la manera de justificar las imprecisiones de la fuerza pública a su mando es irresponsable.

Como ya es habitual, su defensa a errores impresentables de la inteligencia militar empieza con la negación, las cortinas de humo y las evasivas, pero una vez el escandalo es tan estruendoso que resulta imposible evadir, las declaraciones flojas de presidente y ministros desconcierta.

Su justificación parte de que existe dentro de las fuerzas públicas algunas “manzanas podridas” que se deben retirar antes que pudran las demás, no podremos negar que el hecho es posible, pero en todo caso no salen bien librados tampoco.

Si existen infiltraciones de manzanas podridas, que dañan la reputación de la institución, pues resulta que el criterio de elección y la preparación y escala jerárquica también depende de altos mandos. se supone que la convocatoria para pertenecer a esta institución tiene varios filtros precisamente para seleccionar personas idóneas. Incluso es por parte del partido de gobierno que más se promueven ascensos y condecoraciones.

La justificación de la manzana podrida deja de lado el criterio de sistematicidad que tienen los hechos donde se repiten las mismas conductas una y otra vez, un claro ejemplo es el asesinato de líderes sociales y sindicales en todo el país. En varias ocasiones ministro y gobierno señalan causas particulares de cada asesinato, como líos de faldas, conflictos personales, accidentalidad etc. Desconociendo la sistematicidad en los hechos y la relación entre las victimas cuyo factor común es claro.

Por otro lado, las chuzadas que tampoco es un hecho nuevo dan cuenta de que existe una sistematicidad en el actuar del gobierno y en especial el partido que lo precede donde se podría llegar a deducir que la manzana podrida es justamente el mismo sistema por ellos creado.

 

 

 

 

 

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