Migración joven de partidos tradicionales

Una reflexión sobre una renuncia que para mí es un nuevo amanecer de un gran luchador

Ha sido evidente en los últimos años que los jóvenes colombianos maduran con un sentido de pertenencia muy marcado hacia lo político, lo social, lo consciente y para con su territorio, llevándolos a enarbolar luchas que representan a muchos de sus coterráneos, directa o indirectamente, en algunos casos incluso a costo de sus vidas.

Muchos de estos jóvenes han optado por pertenecer a un partido político para representar sus luchas con el respaldo de un colectivo, pero no siempre son acogidos, en ocasiones y dependiendo mucho del paralelo del partido y las luchas, terminan perteneciendo al partido pero sin hacer parte de él; no por falta de acciones o representación, sino porque hay partidos que se mueven por quién esté en la Casa de Nariño y no por su gente.

Debe ser desoladora esta situación, apoyar a un partido para que este no tome en cuenta una lucha, un es fuerzo, un trabajo de corazón por la gente… la gente, esa que se ve cada día afectada por desgobiernos nuevamente se ve golpeada porque un partido no apoya a los líderes que los representan.

Ser joven en Colombia no es nada fácil, desde la cuna padecemos una cantidad agobiante de necesidades que nos limitan severamente, dificultades económicas, educación precaria, condiciones sociales que por sobrevivencia te pueden absorber hasta destruirte, competencia constante con millones que están en iguales o peores condiciones, la difícil decisión de elegir entre trabajar o estudiar, o peor, trabajar por no poder estudiar. Todo esto apoyado por la política elitista y neoliberal que obliga a un joven a escribir su renuncia al partido que nuevamente lo jodió, pero de una manera diferente.

Afortunadamente y gracias a los surgimientos de liderazgos representativos populares que esas mismas políticas destructivas generaron, existen nuevos caminos que se sienten agradables a recorrerlos, que suman la esperanza de amigos y compañeros de lucha mirando hacia un solo norte.

De una renuncia a un partido tradicional nacerá un liderazgo progresista y representativo.

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