¡A defender el territorio!

De: Sputnik Mundo

Por Mauro Saúl Sánchez

Nunca antes se había hecho tan notorio la necesidad de unir esfuerzos por acciones concretas, justas y decididas por la defensa a ultranza de nuestro territorio. Lo han hecho los guajiros indígenas Wayú desde punta gallinas hasta los Nukak en el vértice de las tres fronteras en el Amazonas. En pleno siglo XXI se hace hoy necesario que se extienda el sentir rebelde por cuidar el territorio hacia todas las latitudes y longitudes de la patria.

Ejemplos como la defensa organizada del páramo de Santurbán en Santander; la protección exigida por los pueblos Arhuacos, Kogis, Wiwas y Kankuamos de la gran Sierra Nevada de Santa Marta; la lucha organizada contra la construcción del puerto de Tribugá en Nuquí Chocó, entre otros, son expresiones puras de dignidad que enaltecen la lucha frontal por defender el territorio y prevenir daños irreparables en los ecosistemas.

En el Huila no nos quedamos cortos. Con el liderazgo de seres humanos comprometidos se dio y se sigue dando la pelea en el Quimbo. Se lucha sin cuartel para proteger el área fundamental en la cuenca del Río las Ceibas. Se debe urgente organizar una defensa más radical sobre el páramo de Miraflores, y sin duda una lucha importante por proteger a cómo de lugar la Serranía de las Minas ante las voces que claman abrir carreteras que a la postre servirían para deteriorar la joya hídrica que ésta representa para el río Magdalena.

Ante ese panorama nos sorprende que hoy en día se evidencien intereses oscuros por intervenir el parque natural la Siberia en Algeciras. Este parque es fundamental al nacer ríos importantes para la región como Las Ceibas, Fortalecillas y Rio Neiva. Es fuente principal para el desarrollo agropecuario de la despensa agrícola del Huila. Sus aguas son vida para el campesino que depende de su tierra para sobrevivir. Cualquier intento que busque arrebatar esa tranquilidad es un atentado directo contra la vida.

Sin embargo y a pesar de su importancia, hoy podemos concluir que tenemos profundas limitaciones a la democracia directa en Colombia. Nos estamos quedando sin poder fundamental para decidir. En sentencia SU 095 del 2018 la Corte Constitucional dejó en claro que las consultas populares, usadas habitualmente para indagar a los habitantes del territorio temas de impacto como los mineros, no tienen ya fuerza vinculante lo cual le quita el peso de obligatoriedad en las decisiones tomadas. Esto traduce que bajo la decisión de los entes territoriales en acuerdo con el gobierno central, se pueden adelantar intervenciones sobre el suelo y subsuelo de los territorios, muchas veces sin contemplar las consecuencias nocivas que estás traigan sobre los ecosistemas.

El Tribunal Administrativo del Huila, en cumplimiento del lineamiento constitucional ya le había dado la razón al alcalde de Algeciras en 2019 cuando éste presentó objeciones ante acuerdo municipal que pretendía regular la actividad de explotación de recursos NO renovables en el territorio, reiterando una vez más, que tampoco la democracia indirecta vía concejo Municipal funciona en este caso. Nos reducimos a la voluntad entonces entre las partes del gobiernos nacional y el gobierno municipal de turno.

Mi llamado como luchador incansable de causas sociales es a profundizar la democracia y ahora más fuerte a defender el territorio sin contemplar otro camino diferente a la resistencia organizada pacífica, a la presión social y a la sensibilización de nuestro pueblo ante la dramática situación de multinacionales que intentan saquear hasta la última gota los regalos limitados de nuestra madre naturaleza.

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