Agenda whistleblower

De https://twitter.com/delatador_

Por Diego Alejandro Arango Hernández

El valor más importante de la justicia es la búsqueda de la verdad, esto se hace a través de juicios valorativos; siendo las pruebas testimoniales, fotográficas, indicios, dictámenes periciales, entre otras; las que generan la certeza de la acción reprochable, existiendo ante todo el llamado nexo causal, que es la forma como los hechos se relacionan con el accionante.

Sin duda son estos juicios adquiridos por la cercanía indudable que tiene el actor de la antijuricidad con el entorno; siendo en muchos casos el poder corporativo determinante para provecho propio, al tener pleno control sobre los subalternos que son conocedores de cualquier irregularidad, debido al contexto deben guardar silencio precisamente porque son manipulados y maltratados al conocer cualquier tipo de información, recibiendo represalias que afectaría no sólo al delatador sino a toda su familia. Castigos que van desde despidos hasta su propia muerte.

Aun así con toda esta serie de contradicciones que pueden existir entre el secreto profesional de la empresa, el derecho al honor e intimidad del delatador, así como protección de datos personales; no se puede dudar de su efectividad a la hora de combatir la corrupción y los robos en los fondos privados y públicos, es así como nace el concepto «whistleblower» traduciendo «delatador» como tendencia de diferentes informaciones que personas cercanas denunciaban, siendo determinantes para descubrir las atrocidades de empresas que afectaba impresionantemente el medio ambiente o los famosos casos en el deporte como los once ciclistas que declararon en contra de Lance Armstrong que desde 1998 a 2012 se dopaba para ganar en esta disciplina, así mismo el caso de Phaedra Almajid y Bonita Mersiades que ofrecieron dar testimonio sobre las actuaciones fraudulentas por medio de sobornos a directivos de la FIFA para obtener los votos para la próxima sede del Mundial de Fútbol de 2022.

Es esta toda una tendencia mundial que en Estados Unidos para el día 21 de Julio del año 2011 el representante a la cámara Barney Frank y el senador Chris Dood crearon la famosa ley Dood Frank bajo tres conceptos fundamentales:

1. Incentivar a los whistleblower o delatadores con dineros como forma de instaurar una cultura de transparencia empresarial

2. La confidencialidad  garantizando la honra del whistleblower como forma de protegerlo.

3. Por ningún motivo se puede admitir las represalias contra estas personas puesto son vitales para el rendimiento y la protección del buen nombre y reputación de las empresas e instituciones.

Es así como también en varios países de Europa ya se está empezando aplicar estos conceptos bajo el objeto de prevenir, detectar fraudes e infracciones a los comportamientos, acciones o hechos que puedan constituir violaciones de normas internas, códigos de ética o legislaciones vigentes. En Colombia se es muy necesario mecanismos para combatir la corrupción, fortaleciendo las auditorías internas. Todavía tenemos normas muy ambiguas junto con iniciativas como la consulta anticorrupción que los mismos corruptos se encargaron de hundirla.

Las generaciones venideras tenemos todo por hacer y grandes retos en la lucha contra la corrupción no sólo con nuestro accionar y propia reputación, sino además de propiciar la honestidad y transparencia en las instituciones como forma de generar una progresiva efectividad, sin desfallecer en los mecanismos de participación como forma de dejar grabada toda una agenda whistleblower que actúe de manera positiva contra uno de los cánceres que en Colombia no deja de hacer metástasis: la corrupción.

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