Benedetti con Colombia Humana: ¿Conviene o no?

Ayer el congresista Armando Benedetti dio a conocer su apoyo al movimiento Colombia Humana. Siempre un escenario de este tipo plantea dudas y dilemas ineludibles. Colombia Humana está representada por distintos sectores del pensamiento crítico, y en ese inmenso grupo heterogéneo se ve en su mayoría a gente de izquierda, una más radical, otra menos; se ve a socialdemócratas e incluso a capitalistas, como Gustavo Bolívar, Hollman Morris y ahora Armando Benedetti.

Y sí, genera desconfianza, por decir lo menos, que alguien que estuvo tan comprometido con Uribe y Santos, ahora le apueste a un proyecto progresista y sobre todo, anticorrupto, pues, como es de público conocimiento, esos dos gobiernos están sumergidos en grandes hechos de corrupción.

Ante eso, y sin poderse decir que Benedetti sea un corrupto (no tiene condenas por corrupto), este nuevo escenario resulta confuso y genera recelos; sin embargo, y dada la coyuntura actual, debe tenerse en cuenta también el otro lado de la moneda: Si en Colombia Humana se rechaza a todo aquel que haya sido uribista o santista, se perdería fuerza electoral. Es sabido que únicamente a través de la unión se puede llegar a la presidencia. No hay de otra forma, al menos en el corto o mediano plazo. La cultura del abstencionismo electoral es difícil de erradicar del ADN del colombiano promedio, que cree que la política es un asunto que no le compete o que no influye en su vida. Para cambiar ese absurdo pensamiento, hacen falta décadas de alfabetización.

Quedan entonces dados los escenarios: O para 2022 agrupamos estos sectores como el de Benedetti, el partido Liberal y otros que quieran unirse en torno a Petro, o la pesadillezca probabilidad de que Uribe continúe en el poder presidencial se acrecenta. ¿Cuál es el elemento rector para que esos sectores, otrora pro establecimiento, den garantías de un actuar transparente?: Un acuerdo programático. Solo mediante el pacto democrático entre Petro, sectores liberales, Benedettis, Roys Barreras y cualquier otro que se quiera unir a Colombia Humana, se podrán zanjar o minimizar esos recelos que ya se oyen con la llegada de Benedetti.

El acuerdo programático es la carta pública sobre la cual se avanzará en la búsqueda de la Presidencia y del Congreso, pues tampoco se logra mucho si las mayorías del congreso siguen en manos de la politiquería.

ACUERDO PROGRAMÁTICO

Este debe cimentarse, como primer nivel de prioridades, en la implementación del acuerdo de paz entre Farc y Estado colombiano. En dos años de gobierno uribista, lo que se comprueba es el afán por «hacer trizas» el pacto de paz. Así lo prometieron y así lo vienen cumpliendo. Valga decir que si no se implementa el acuerdo, es casi imposible poner en marcha las tesis progresistas de Colombia Humana, ya que gran parte de los argumentos de este proyecto político coinciden con los propuestos por Petro desde hace años, y otros están contenidos o son derivados del tratado de paz de la Habana. Solo unos ejemplos: La reforma agraria, el programa de erradicación y sustitución de cultivos de usos ilícito, el enfoque del cuidado del ecosistema y lucha contra el cambio climático, las garantías de vida y seguridad para los firmantes, las garantías para el funcionamiento de la JEP, entre otros. En todos esos puntos coinciden Benedetti, Roy Barreras y liberales como Luis Fernando Velasco o Guillermo García Realpe. Ahí se tienen puntos vitales para un acuerdo. ¿Qué pedirán ellos a cambio? No se sabe. Eso, precisamente, es lo que un acuerdo programático, que sea, por supuesto, de naturaleza pública y democrática, deberá decidir.

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Epicuro de Samos
Acerca de Epicuro de Samos
Un joven del común, preocupado por la situación económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes, por el despertar de la conciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro