“BRUTALIDAD POLICIAL”… ¿Y SI REFORMAMOS LA CIDH?

El mandatario de Colombia quiere hacer creer que todo aquí esta bien

por: ELKIN VILLADIEGO

Es evidente que la cultura país inculcada por tantos años por quienes nos gobiernan ha sido la violencia; se ha alzado la bandera de la democracia, la inclusión social y la paz justificando el medio -la violencia- para llegar a ello. Es fácil opinar sobre las protestas en otros países, o lo bien o mal que lo han hecho los gobernantes vecinos y quizá hasta nos atrevemos a lanzar juicios de valor sin conocer las distintas realidades o reclamaciones que en esos países acontece. Durante todos estos días han sido llenos de muchas noticias que ya quisiéramos cerrar los ojos y despertar con tan solo una de ellas satisfactoria para nuestra gente. Es lamentable, pero es así, sobre todo ver a los que dicen defender la patria, la democracia y la institucionalidad solo cuando convine hacerlo; pero cuando ese sentimiento de patria, democracia e institucionalidad toca los intereses de algunos, dejan de ser su bandera. Para ello solo me quiero referir a casos puntuales que han acontecido en los últimos días.

¡BRUTALIDAD POLICIAL!

policías golpeando a manifestantes en Colombia

Para referirse a este tema sobre la represión dada brutalmente en este país por parte de la fuerza pública, es deber recordar, que ante la inminente vulneración de derechos fundamentales; la protesta también es un derecho constitucional, establecido en el articulo 37 de la carta magna en Colombia, totalmente vigente en el país, y de la cual emanan los conceptos de democracia, inclusión social y la paz. Conceptos que al parecer algunos defensores de la escuálida institucionalidad tienden a desconocer; Claro, se desconoce todo lo que afecte su estado de confort.

Por suerte a través de un comunicado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su

«enfática condena frente a los hechos de brutalidad y abuso policial»

que se presentaron la semana pasada en Colombia y por el presunto uso de armas de fuego por parte de la fuerza pública durante las manifestaciones.

La policía nacional de Colombia al parecer ha dejado en el olvido, la misión y visión de la institución; el código de ética policial debajo del colchón y la constitución de la republica por el cual están llamados a la defensa de sus preceptos, en honor a la protección de la ciudadanía y el orden público, en el baño de la carretera. Lo peor es, que frente a todos estos atropellos siempre existe una posible investigación que a muchos les deja un sin sabor; investigaciones de casos que en la mayoría quedan viciados o inconclusos, donde pareciera la justicia olvidada, y como si fuera poco, nunca se sabe quien da la orden.

Ya no debería ser extraño tratar de convencerse que en cabeza de nuestro presidente nunca se sabe, nunca estuvo enterado, nunca se le consulto, nunca asistió… quizás ha estado enterándose de lo que ocurre con las protestas en otros países, Venezuela por ejemplo, donde para evadir su responsabilidad como mandatario en Colombia quiere hacer creer que todo aquí esta bien; creo que esta vez los señalamientos hacia la represión en otros países no le serán suficientes para distraer y justificar el desentendimiento de su obligación como jefe de estado; a lo mejor el y su ministro de defensa se encuentran ocupados en como borrar de nuestras memorias las masacres a nuestra gente y como defender a quienes delinquen con licencia o permisos. habrá que recordarles a quienes nos representan, que estando el papel en la silla – no la vacía- están justamente para escuchar al pueblo y asistir a sus necesidades. No, señor. No se trata de política, de sesgos ideológicos; se trata de que no se puede aceptar que hoy los jóvenes y estudiantes que salen a marchar por la dignidad y la vida, se les trate como delincuentes; pero a los estudiantes que salen a marchar en otros países se les tenga un acto heroico de acompañamiento; eso es una muestra más del irrespeto a la dignidad del pueblo colombiano.

Nuestra Policía Nacional como institución ha actuado como los escoltas de nuestros dirigentes de turno y han demostrado una vez más, que al igual que nuestros gobernantes los fundamentos de la institución son una letra muerta. Habrá que recordarles también que la misión de la institución de la policía nacional es; “el mantenimiento de la convivencia como condición necesaria para el ejercicio de los derechos y libertades públicas y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz fundamentada en el código de ética policial” y como principios; la Vida, Dignidad, Equidad, Coherencia y Excelencia.

Nuevamente por suerte, sí por suerte, existe la CIDH todavía, no faltara quien diga que esta instancia internacional también esta comprada; “De acuerdo con registros audiovisuales de circulación pública, agentes policiales presuntamente habrían efectuado disparos en dirección a los manifestantes en distintas situaciones. De conformidad a lo indicado por la CIDH, no existen supuestos que habiliten el uso de la fuerza letal en una manifestación o que se dispare indiscriminadamente a la multitud. La Comisión ha señalado que la fuerza potencialmente letal no puede ser utilizada para mantener o restituir el orden público o para proteger bienes jurídicos menos valiosos que la vida como, por ejemplo, la propiedad», dice el organismo.

¡Y SI LA REFORMAMOS!

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