De las Farc, sus curules y la justicia transicional.

Por: María José Gómez Doria

Abogada y militante de Patria Grande.

Quiero empezar por aclarar que, no pertenezco al partido Farc ni tengo relación con el mismo, y voté si al acuerdo de paz porque entendí que era la única forma de terminar con un conflicto de más de 50 años que el poder punitivo tradicional no pudo solucionar.

No es algo nuevo, históricamente han nacido numerosas amenazas: la inquisición, los herejes, el alcoholismo, las drogas, el comunismo internacional, el terrorismo; pero lo cierto es que ninguna de estas amenazas se neutralizó con el ejercicio del poder punitivo. Nuestra sociedad ha hecho de este poder, una omnipotencia, una religión de fanáticos, pero este tiene límites, es jerarquizante y tiene como característica estructural: su selectividad; sin embargo, la gente común no lo sabe y cree que la única forma de resolver todos nuestros problemas es usándolo.

Las personas han crecido creyendo que al castigar e imponer una pena, estamos impartiendo justicia y reparando víctimas, es una visión que se transformó en algo cultural que sin duda no se adapta a la realidad. Desde la facultad nos enseñan el cuadrito de Anton Bauer sobre para que debería servir la pena, pero como dice mi gran maestro Zaffaroni: no tenemos ni idea para qué sirve la pena, cada día nos quedamos sin argumentos para legitimarla.

Cuando nos acercamos al conflicto con las FARC, nos encontramos con miles de víctimas de lado y lado, digo así porque muchos de los ex combatientes son víctimas de una sociedad estratificada, que vulnero sus derechos, que no les dio suficientes oportunidades, pero que sobre todo los ignoro y excluyo.

Entonces, ¿Qué sentido tiene aplicar una pena ordinaria a un ex combatiente de las Farc?, con esto no se garantiza el fin del conflicto; tampoco la reeducación para posterior reincorporación a la sociedad, partiendo del escenario real de nuestras cárceles superpobladas de gente pobre, y de los ausentes programas de reinserción a la sociedad; desde mi punto de vista humanista, no tiene casi que ningún sentido, más que la satisfacción de venganza.

Es aquí donde valoro la creación de la justicia transicional, su enfoque holístico y esa visión de desencadenar un cambio estructural. La perspectiva holística implica pensar que la reparación y el entendimiento de este conflicto no deben ser de forma individual sino comprendida como parte de un todo, esa justicia a la que no llego la tesis neokantiana alejada de la realidad y tampoco la idealista Hegeliana que ha estado sosteniendo regímenes totalitarios.

Ahora bien, ¿Qué es reparar?, es un término bastante ambiguo, que podemos acotar al ubicarlo dentro del fin de la justicia transicional: fortalecer la democracia y la paz. El poder legislativo es uno de los pilares de nuestra democracia, de nuestra república, aquella teoría que importamos de Madison y Hamilton, y que aun continua vigente.

Si usted me ha seguido con atención, entenderá en este punto el por qué considero que las Farc al legislar a favor de la comunidad, de forma utilitarista, esta también reparando a sus víctimas. Nuestro escenario político actual es muy similar a las dictaduras de seguridad nacional (fuerzas policiales pleno control y estado de emergencia), criminales organizados que poseen su propio sistema de recaudación autónoma, fuerzas políticas hegemónicas que atentan contra la división de poderes, un poder ejecutivo sin conducción, instituciones débiles, múltiples denuncias de corrupción estatal, masacres, desplazamiento forzado y demás situaciones.

Tener 9 congresistas de las Farc siendo oposición en este tipo de gobierno está fortaleciendo la democracia representativa y pluralista. Fueron curules que se le quitaron al fraude electoral, que son votos decisivos en temas que podrían afectar o beneficiar a todos los colombianos, son personas que han diseñado proyectos de ley pensando en intereses comunes nacionales, que ejercen control político y tuvieron especial participación en la moción de censura al ex ministro Botero y debate de control político sobre ODEBRECHT- Grupo AVAL- ex fiscal Martínez; las Farc han desarrollado proyectos de ley que salvaguardan intereses colectivos de mujeres y de comunidades étnicas; han realizado audiencias públicas por feminicidios y por la crisis humanitaria en algunos departamentos; se opusieron a la reforma tributaria de Duque, defendieron estudiantes y exigieron renta básica para todos nuestros compatriotas.

Desconocer la relevancia de estas curules en nuestro contexto, es ignorar el significado de democracia, no comprender el sistema de pesos y contrapesos, y contribuir a la deslegitimación de este proceso de paz. Con esto no quiero decir que los ex guerrilleros deban limitarse a las acciones de reparación colectiva mediante el congreso, ellos tienen el deber también de contribuir con la verdad, así como ejecutar los compromisos a los que se adhirieron en el acuerdo y el estado tiene que darles suficientes garantías para ello (algo que no está haciendo).

Mi invitación para todos ustedes, es que sigamos apoyando la paz, sigamos avanzando en las formas de justicia desde el garantismo, evolucionemos sin prescindir de la realidad e impulsemos el cambio estructural de este sistema que nos ha condenado a asesinarnos entre pobres, ya que solo así tendremos paz y progreso social.

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