Dictadura disfrazada

"Los regímenes neopresidencialistas son una suerte de absolutismo disfrazado con los elementos propios de la democracia"

Por Diego Arango

La división de poderes es la separación de la rama legislativa, ejecutiva y judicial convirtiéndose en órganos distintos que gozan de plena autonomía entre sí, siendo este el  principal valor de un Estado que pretenda llamarse democrático. Aristóteles ya afirmaba que en la polis debe de haber una división como forma de gobierno no totalitario, así mismo Montesquieu afirmaba que

«todo hombre que tiene poder se inclina a abusar del mismo; él va hasta que encuentra límites. Para que no se pueda abusar del poder hace falta que, por la disposición de las cosas, el poder detenga al poder»,

de esta forma influyeron en la ilustración y en el pensamiento de personajes como Jhon Locke.

Esta corriente del pensamiento, fue la base de Rousseau y Voltearie ambos revolucionarios liberales que influyeron en la independencia de los Estados Unidos en 1776 y luego la revolución francesa en 1789 los dos hechos históricos gestados bajo la voluntad popular y en contra de la monarquía absoluta. Conocidos monarcas como el francés Luis XIV y su famosa frase «El Estado soy yo» demostraba el nivel del totalitarismo y autoritarismo de aquellos días, es por esto que desde la primera constitución hasta la declaración de derechos humanos deja grabada la libertad y los límites del monarca como forma de gobierno. Es así que llega el  Estado moderno que trajo consigo las constituciones garantistas de derechos, rechazando la concentración de poder como forma de rechazar la tiranía y el sometimiento de los pueblos, trayendo consigo la separación de poderes junto con el sistema presidencialista, es por esto que en Colombia desde el preámbulo de nuestra Constitución Nacional se pregona esa protección de derechos, limitando aparentemente la función del soberano.

Aparentemente porque es en nuestra Carta Magna en su artículo 188 las que le da toda esta serie de atribuciones muy amplias al Presidente de la República convirtiéndose en suprema autoridad administrativa, jefe de Estado y de gobierno, el claro ejemplo del poder tan grande  que tiene el soberano sobre los colombianos son  estas excesivas facultadas que se pueden ver materializada en las formas como se eligen las altas cortes y los órganos de control, garantizada esta potestad por medio de nuestra Constitución Política como es el caso del artículo 239 al que deja al Presidente de la República amplias facultades para elegir los magistrados de la Corte Constitucional máximo estamento de esta jurisdicción por medio de una terna, que luego el candidato es escogido por el Senado de la República que viene siendo más de la mitad de congresistas afines al gobierno.

Otros ejemplos de este neopresidencialismo nos lo arroja el artículo 249 de la Constitución que  enuncia las facultades del Presidente para elegir la terna del Fiscal General de la Nación que es el órgano encargado de investigar y acusar el actuar de las personas en sociedad y ya de esa terna elige el Fiscal la Corte Suprema de Justicia, de igual manera el artículo 276 el Procurador General de la Nación quien es el encargado de investigar y fallar las faltas disciplinarias que hagan los servidores públicos es elegido de la misma manera, y de este mismo modo también es elegido el Contralor General de la Nación que se encarga de velar por los recursos públicos.

Karl Loewenstein filósofo alemán y padre del constitucionalismo moderno afirmaba que:

«Los regímenes neopresidencialistas son una suerte de absolutismo disfrazado con los elementos propios de la democracia».

Estas atribuciones con grandes potestades al Presidente de la República de Colombia están en manos de Iván Duque Márquez leal discípulo de un expresidente que actualmente está siendo investigado, dadas sus funciones es evidente y poco democrático la intromisión en este tipo de decisiones que sólo deja ver la poca imparcialidad del rumbo de nuestro país, generando un desequilibrio de poderes y en una dictadura disfrazada de democracia.

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