El genocidio de la UP otro desangre como el de la Rosa Roja.

Un pais que olvida sus errores, estará siempre condenado a repetirlos sin el más mínimo atisbo de verguenza.

Por: Manuel Ibarra/Analista

Un país que olvida indefectiblemente repite sin rubor alguno sus mismas verguenzas históricas, como si fuese la primera vez.

El genocidio del partido Unión Patriótica no fue de autoría homogénea por mas que se quiera hacer ver al estado colombiano como único responsable, respecto lo a lo anterior hay circunstancias que causaron tal siniestro histórico; una de ellas fue la combinación de todas las formas de lucha, es decir la UP a diferencia del partido Farc (fuerza alternativa revolucionaria del común) surgió no como un partido producto de la resocialización política y social de las otrora Farc-Ep como en el caso del partido de la rosa roja sino como un partido de transito a la legalidad que se dio tras los acuerdos de La Uribe-Meta.

En aquella época de los años 80’s transitoriamente las denominadas Farc-EP tenían ejercito como lo fue su estructura armada en general,  es decir su brazo armado y tenían partido legal, y a pesar que el estado colombiano era garante de los derechos humanos y por cierto para esos días no había estatuto de Roma, de todos modos tuvo su grado de responsabilidad al no generar directrices que permitieran contener tal matanza ; de allí que el principio de distinción enmarcado en el derecho internacional se vio en entredicho pues si bien no todos los militantes de la UP eran guerrilleros también habían allí líderes sociales, políticos, culturales, sindicales, entre otros y en esa campaña de asesinatos cayeron tanto guerrilleros como no guerrilleros, pues los autores del genocidio interpretaron que golpear a la UP era golpear a las Farc y el estado pues no generó maneras de evitar que por esa ambivalencia fueran asesinadas alrededor de 5.000 militantes de UP.

La guerra se reinventa en una forma descuidada de paz…

Por otra parte ya habían en el país las autodefensas ilegales que surgieron hacia finales de los años 70s y en las que se apoyaron capos del narcotráfico como Gonzalo Rodríguez Gacha alias «El mexicano» quien ante los «tumbes» de «mercancía extraña» que las Farc le hicieron en el sur oriente del país, zona de retaguardia y producción cocalera; pues se dio el detonante para que este capo de la mano de Henry Pérez, Ariel Otero, la casa Isaza entre otros; iniciaran de la mano del aparato criminal sicarial como retaliación ante las diferencias surgidas en ese contexto; una campaña de exterminio contra la UP, y por ello entra en escena Yair Klein mercenario israelí y el negro Vladimir quienes repotenciaron a las autodefensas del magdalena medio y la convirtieron en un instrumento no solo ligado a defender los intereses gremiales sino también en ser la guardia pretoriana del cartel de Medellín y por ende en el instrumento en que bajo la mesa se apoyaron sectores institucionales para combatir a una amenaza en común como lo eran las guerrillas, máxime que por aquella época estábamos bajo el contexto de la guerra fría y del anticomunismo mundial que a nivel del continente se enraizó con visceral juicio sobre la sociedad, las instituciones y sobre el contexto en general, de igual modo paralelo al fenómeno paramilitar en el magdalena medio, el clan Castaño Gil en una época miembros del cartel de Medellín y jefes de las ACCU(autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá), en su fin estratégico de controlar la salida del golfo del Urabá, iniciaron no solo en el área rural sino en la urbana de los municipios de esa región y de otras regiones colindantes como el nudo de paramillo, bajo Cauca, suroeste antioqueño y sur de Bolívar; un plan de exterminio en el cual las acciones contra la UP que se presumía por parte de estos actores era el brazo político de la guerrilla, no se hicieron esperar pues para la casa Castaño era «quitarle el agua al pez», es decir las masas, en este caso conducidas por la UP, sucedió entonces algo similar a lo sucedido en la región del Magdalena medio.

Es claro que el pavoroso contexto de violación de derechos humanos como lo fue el genocidio de la UP ha tenido multiplicidad de actores, incluso las mismas Farc-ep tienen parte allí, en especial cuando «ajusticiaron» como dicen ellos a militantes que disentían con la lucha armada, a quienes promulgaban acelerar la salida política y  configurarse como fuerza política legal, a quienes señalaron de sapos e infiltrados por disentir de la línea ideológica trazada por la «democracia de partido» o mas bien por los jefes del partido que precisamente no estaban en esa simbiosis entre la lucha armada y  la legalidad pera aquel entonces y por muchas razones más.

En la actualidad se dice que hay un exterminio contra el partido de la rosa roja al igual que lo hubo con la UP y eso es claro con la muerte de mas de 200 miembros del partido de la rosa roja muchos de ellos excombatientes como de sus círculos cercanos.

Sin embargo el igual que con el tema de la UP, en la actualidad hay diferencias sobre la autoría de los homicidios en personas protegidas, tales como variedad de actores entre ellos no solo grupos clandestinos extraoficiales o paraestatales, no solo grupos neo-paramilitares sino también los grupos armados organizados residuales (disidentes, rearmados y emergentes), particularidades territoriales, rentas ilícitas así como también el ambiente social y la percepción social sobre el actual contexto. Es decir, en síntesis es claro que al igual que en el caso del genocidio de la UP hay también en el genocidio andante de la rosa roja un caótico panorama de violación de derechos humanos, pero los derechos humanos no se aplican con el deseo ni con lupa ideológica sino como ha de ser bajo el estudio juicioso del contexto, posibles actores y por ende teniendo en cuenta las dinámicas territoriales. Entonces, y sin animo de atenuar, no toda la responsabilidad fue, ha sido o es del estado y por eso los derechos humanos no son asunto de romanticismo ideológico y por ende en aras de la grandeza que significa el noble ideal y una conquista como lo son los derechos humanos, debe esclarecerse sin ánimos de instrumentalizar la bandera y mecanismos en esta materia en instrumento de guerra política, jurídica y técnica contra la institucionalidad, pues ello incluso le hace daño a la resolución de este episodio funesto de la historia colombiana como lo fue el genocidio de la UP y lo ideal es poder llegar a la verdad, a la justicia, a la reparación y a la garantía efectiva de no repetición.

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