El no Gobierno

Parece que este año, será bastante largo para Duque, porque es un Gobierno sin Gobierno

Por: Andrés A. Reinosa González.

Han pasados muchos años desde que las FARC entregaron las armas, y para muchos ese es un hecho de gran importancia para el pueblo colombiano; si bien persisten disidencias no tienen el radio de acción que les permita ponerse en el panorama nacional como una guerrilla significativa, tan solo vemos a Iván Márquez dando patadas de ahogado en videos, donde crítica al gobierno que más que contradictor parecería más su partidario, o porque no, su subalterno.

Así, una guerrilla casi extinta dejó de ser la excusa o cortina de humo para evadir las responsabilidades, producto de malas estrategias o manejos políticos que podrían ir en contravía de salvaguardar la seguridad de las personas o aquellas medidas que crean estados de miedo y que han permitido a discursos políticos retardatarios mantenerse vigentes.

Lo anterior como un claro ejemplo de la evasión como estrategia, la construcción de enemigos irreales o reales con contrastes dramáticos para potenciar mucho más esa tan anhelada imagen del villano que quieren presentarnos. Pero ¿Cuál es el enemigo ahora? ¿Quién o quiénes son ahora los enemigos o culpables? Y parece que, si algo ha quedado claro es que no por la ausencia de un enemigo fijo no se puede llegar a la construcción de muchos, por eso, el comunismo, el castrochavismo, la izquierda, ser como Venezuela, la revolución molecular disipada, los vándalos, Petro, infiltraciones rusas y un sinnúmero de actores que más que eso son la representación vana de la excusa, muestran que no por ser un presidente joven trae un aire renovador.

Ahora bien, con la llegada de las protestas, y sobre todo visto esto desde la actualidad, donde se han prolongado y estamos a pocos días de cumplir un mes en donde se han logrado grandes cosas, pero, aun así, no se ha llegado a congeniar con el límite de Duque para sentarse a negociar y es que esa ya es una estrategia desgastada, pues en ocasiones anteriores de agite nacional llamó al dialogo y al final incumplió lo pactado, por ello se le piden más que propuestas engañosas.

Entonces, al primer mandatario se le han presentado dificultades que al parecer no logra resolver más que con la ya reutilizada estrategia de ampliar el pie de fuerza para desbloquear vías, generar desconciertos y asignarle la crisis económica a un paro que lleva casi cuatro semanas y no al desacierto de un gobierno que en pocos meses cumplirá tres años de mandato.

Y lo que podría parecer peor, se ha inventado algunas de esas “jugaditas” que le encantan al uribismo, basadas en la especulación, simulando entrevistas donde nadie pregunta, pero si se permite el vaciado de un libreto en inglés que poco tiene que ver con la realidad y donde algunos medios de comunicación le hacen la segunda para reforzar el mensaje. Lo que es claro es que se acostumbraron a operar de esta manera, insultando la inteligencia del colombiano, porque creen que no hay cuestionamientos ni dudas por parte de un pueblo que cada vez parece aumentar el margen de desconfianza por este Gobierno.

Todo esto, nos muestra un presidente “encartado” porque no puede responder a lo que ve, sino a lo que se le ordena, que no soluciona con y para el pueblo y que tan solo debe ceñirse a un libreto que cada vez parece más anacrónico e impertinente.

Un presidente que no genera consensos, más allá de los que son partidarios de su Gobierno. Parece que este año, será bastante largo para Duque, porque es un Gobierno sin Gobierno, sin capacidad de maniobra que le permita sacudirse un poco de su padrino y jefe político que podría abandonarlo en el camino, ya que al parecer se ha perdido confianza en todo su sector político, provocando que incluso el uribismo se oponga al uribismo, no porque van con el pueblo, pero si algo tienen claro: Que necesitan oxigenar su imagen si piensan en salvar su mandato para el 2022.

Por esto debemos estar atentos, porque se vienen muchas más tretas políticas, todo lo que hoy pasa y han ganado los jóvenes en las calles, debe verse representado en las urnas el próximo año, es la oportunidad para un cambio verdadero, porque como dicen muchos en las calles (y así traten de convencernos de darle continuidad a este gobierno, ya sea con otro nombre y otra cara, no debemos caer en ese persistente error), no tenemos mucho o nada que perder, y será el turno de las urnas para ser el vehículo político para empezar a construir una Colombia más digan, más prospera, una para todos y no para unos pocos.

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