Ética, moral y razones de algo más.

Para analizar estas palabras, es necesario comprender su significado de manera individual pero también hacerlo de manera conjunta, ya que no son sinónimos por lo tanto no tiene un mismo significado pero a rasgos generales, deberían complementarse.

La ética, es el estudio o reflexión sobre lo moral, es decir, la ética le concede al individuo la capacidad de cuestionar, discernir y por ultimo determinar qué acciones son morales o no lo son. Por otro lado, la moral, es la serie de principios, valores y normas que rigen nuestro actuar o conducta dentro de determinada sociedad.

Teniendo en cuenta el significado de ambas palabras, determinamos que la ética y la moral dependen tanto del sujeto como de la sociedad. Para ser éticos no debemos ser moralmente correctos y viceversa; en caso de que nuestros principios difieran a los de la sociedad, podríamos deducir que hay un problema en la aplicación de estos términos.

El problema se llama desigualdad, un fenómeno común en Colombia más que en cualquier otra parte del mundo. Hay una constante lucha de clases sociales, por lo tanto, la ética resulta subjetiva y la moralidad termina siendo opresora.

Ejemplo: El pueblo Awá, es una comunidad indígena ubicada en el Nariño y Putumayo. La caza furtiva es parte de su identidad, ya que es su principal fuente de proteína. Cuando sus territorios les son arrebatados ya sea para constituir un parque nacional o alguna otra empresa, los Awá se convierten en furtivos. Bajo la moralidad de una sociedad arribista y mucho más grande que el pueblo indígena en cuestión, esta minoría atenta contra la fauna nacional y por ende, cometen actos inmorales; como resultado tenemos una manipulación de la ética sobre la moral, entendiendo las sociedades como individuos. Si no tenemos la capacidad de aceptar que tenemos diferencias culturales, económicas y sociales, no seremos capaces de conducir un país con imparcialidad.

Existen puentes que concilian las mal llamadas diferencias morales y por consiguiente éticas, esos puentes se llaman: Educación.

La Educación expande nuestros horizontes, nos hace cuestionar nuestras creencias y costumbres no bajo la perversa moral o la ética amorfa, sino bajo racionalidad, un juicio superior de carácter lógico que nos permite derrumbar las murallas de una milenaria especie de inquisición.

¿Resulta irracional, poco ético e inmoral, el que impide que el puente se construya o el que propone su construcción y libre tránsito? Acordémonos del estado social de derecho.

Lo cierto es que el sistema de educación superior funciona de una manera simple, la persona que cuenta con suficiente dinero para costearlo, es la persona que tiene acceso a este.

La educación superior no puede ser un privilegio, la actualidad demanda que así no lo sea. Cada persona independiente de su condición social, económica o cultural, debe tener derecho a una educación superior de calidad y gratuita.

No es comunismo, no es socialismo, no es un capricho petrista; es el desarrollo que nuestros tiempos exigen.

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