¿La caída de Semana?

Por: Mauro Saúl Sánchez

Muy pocas veces en la historia se había visto un suceso tan particular como lo que está pasando con la Revista Semana. A casi 2 años de la compra del 50% de su parte accionaria por el grupo Gilinsky, hoy se conoce que tras meses de negociación son ahora dueños del 100% de la compañía. 

Con el control total de la organización por los Gilinsky llegaron automáticamente cambios importantes en su dirección. Ahora, quien dirige la casa editorial es la muy conocida Vicky Dávila. Está decisión no caló nada bien en los pocos periodistas críticos que quedaban en la empresa. La salida de María Jimena Dusssan, Ariel Ávila, el caricaturista Vladdo y las pasadas salidas de Daniel Coronell y Daniel Samper Ospina, ejemplifican lo que será el futuro de Revista Semana: una publicación al servicio del uribismo y el establecimiento.

Sin embargo, hay una situación particular: lo que parecía una reversa para la revista lo han convertido en un hit empresarial. A cierre contable de 2019 Revista Semana presentó ganancias por $12.535 millones. Lo que representó una variación del 688% a su favor frente al año anterior.

Este crecimiento en ingresos se genera por la alta demanda de lectores a través del canal digital. Según el Estudio General de Medios, la página semana.com tuvo 5.700.000 visitantes únicos al mes. Lo que podría considerarse un éxito entendiendo la dinámica rotación en el mercado.

¿Es entonces la indignación en redes sociales frente a la Revista inocua y poco efectiva? Todo parece indicar que el sensacionalismo de Semana les ha servido para ganar dinero. Lo único seguro es que han perdido el sentido crítico e investigativo que la caracterizaba. Ya no volverán a publicarse investigaciones trascendentales como Los Falsos Positivos y las ChuzaDAS. 

El periodismo crítico perdió un medio que fue por muchos años bastión de la independencia. Hoy es un centro de difusión de pensamiento neoliberal, una trinchera evidente de la derecha. Por mi parte han perdido un lector juicioso. Ni Salud Hernández, ni Luis Carlos Vélez, ni Jorge Cárdenas representan un periodismo serio y contundente. Representan al fascismo.

Le sugiero al lector apoyar decididamente a los medios de comunicación alternativos. Romper el oligopolio de la información impuestos por: El Tiempo (Sarmiento Ángulo), Semana (Gilinsky), Caracol (SantoDomingo) y RCN (Ardila Lule), E informarnos con fuentes alternativas. No más manipulación noticiosa. No más programación neurolingüística. ¡No más mentiras en Prime Time!

Ante la necesidad de conocer la verdad, proyectos periodísticos como Noticias Uno, Los Danieles, La Nueva Prensa, Cuarto de Hora, ContraCara, Vorágine, El Tercer Canal, El Pasquín Independiente, son opciones diametralmente opuestas a los medios propagandísticos del establecimiento. Un centímetro de nuestra ayuda como lectores nos permitirá construir libertad. No perdamos la oportunidad.

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