LA CAUSA PRINCIPAL

Municipio en crisis

Por Mauro Saúl Sánchez

Tuve la fortuna de salir de nuevo a recorrer los hermosos municipios del departamento del Huila. Después de 7 largos meses dónde traté de guardar al máximo las condiciones de aislamiento preventivo cumpliendo con rigor y disciplina el distanciamiento social, la necesidad de caminar de nuevo sus calles, campos y veredas  me llevaron a aventurarme por tierras opitas. El resultado: Un corazón feliz cargado de esperanza. Eso sí, realista de la urgencia de cambio.

Los problemas del Huila son fáciles de identificar. Somos el departamento con tasas de desempleo más altas. Neiva, ciudad capital, se ubica en el desagradable primer puesto. El aparato productivo huilense esta principalmente concentrado en el sector primario de la economía: Producimos materias primas básicas como café, arroz, carnes, pescado, etc. Otro tanto dedicado a la minería como el mármol, el petróleo y materiales de playa; también tenemos minería ilegal.

La ruta 45, arteria principal de comunicación del Huila se encuentra destruida. ALIADAS, concesionaria que tuvo por muchos años la administración de la vía, la destruyó casi que por completo. Cómo dirían popularmente: Se la robaron completita, no dejaron ni para los dulces.

La sumatoria de estos dos factores: Economía poco desarrollada y una infraestructura vial en pésimas condiciones, no permiten que el Huila desarrolle su aparato productivo con competitividad.  Sumado a la baja productividad consecuencia del uso de tecnologías obsoletas imposibilitan en el corto plazo plantear un modelo de desarrollo competitivo exitoso cercano y realizable.

Pero sin duda, la joya de la corona y la causa principal de nuestros males es; la ignorancia. Ignorancia que se expande y ciega por completo, ignorancia del método científico, ignorancia de los derechos fundamentales, de la Constitución y la ley. Ignorancia sobre economía, salud e historia. Nadamos en un océano de comentarios tendenciosos hacia la violencia que se esconden dentro del sofisma ridículo del: yo no sé de política, no opino, no actúo. En Colombia y el Huila parece que la ignorancia le hizo creer a su pueblo que el derecho a votar y elegir personas decentes no existe. Creemos que un gobernante puede imponer su credo y su religión con dineros públicos. Peor aún convencen a la gente que no hay nada que hacer.

Mientras la herramienta de los políticos tradicionales sea apelar a la ignorancia del pueblo para elegirse y reelegirse causando daños irreversibles, el progreso y futuro de nuestro departamento seguirá en el limbo con un pronóstico bastante desfavorable. Unirnos y trabajar por un país y un departamento próspero es obligación de las ciudadanías libres, no perdamos esta oportunidad de oro.

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