La espontaneidad de la desobediencia denota la necesidad de la misma

En algún momento la realidad tocará a cada defensor del fascismo que nos gobierna

Lo lograron, nos oprimieron tanto que nos obligaron a salir a las calles verracos como a ellos les gusta; nos llevaron al punto en que cada día la gente sale a manifestar que está cansada de la opresión, los abusos, la corrupción, el hambre, las necesidades cada vez más urgentes y difíciles de suplir, los desfalcos, las muertes, las excusas, las mentiras, las masacres…

En las calles, hemos visto a policías disparando indiscriminadamente armas letales contra manifestantes, numerosos grupos de uniformados reduciendo y golpeando salvajemente a una sola persona, torturas en CAIs., inclusive encapuchados junto con policías disparando y después pasándole el arma al uniformado; se han derrumbado los protocolos de la policía, no tienen respeto por nada ni nadie, han golpeado defensores de DDHH, mujeres, niños, ancianos, personas ajenas a la protesta que pasaban por allí quizás por no tener más opción y terminaron siendo víctimas de un supuesto funcionario público que quería golpear o hasta disparar.

Nos han ultrajado de tantas maneras que ya no se nos hace raro lo que vemos, las marchas apenas son una muestra ínfima de la indignación colectiva que padece Colombia. No ha importado si el colega manifestante de al lado es de diferente inclinación política, estamos juntos en esto. La gente que no sale a marchar está pendiente de los que por ellos sí lo hacen, los buscan cuidar haciendo veeduría con sus cámaras y arengando a los policías que los golpean, atropellan, gasean y hasta disparan afuera de sus casas.

Estamos ad portas de una revolución social, una que está financiada con la sangre que nos han derramado, que está vendida por las mentiras de los medios durante años, que está promovida con cada muerte y reforma que nos afecta, que está pagada por la satisfacción de no quedarnos callados, que está apoyada por cada colombiano indignado que dice “no más”, que está siendo tan espontánea que parece más que el efecto de una causa, necesaria y urgente.

El gobierno sigue en su pedestal queriendo posar como firmes y llenos de gallardía defendiendo a la Policía Nacional a toda costa, y deben hacerlo porque necesitan sacar adelante el proyecto de ley que le permite a la fuerza pública votar; la policía por su lado cumple ordenes de ellos y solo les importa sus intereses individuales y políticos; por otro lado, la gente está sumándose a la realidad que nadie les puede ocultar, ya que los medios privados podrán tapar y maquillar lo que se les dé la gana pero en algún momento la realidad tocará a cada defensor del fascismo que nos gobierna, se chocarán con la realidad y terminarán del lado que tanto criticaron, arrepentidos de haber sido facilitadores del mal.

No se cuestionen, no son guerrilleros por exigir sus derechos, no son vándalos por defenderse del que, si se le da la gana, los mata; no son terroristas por gritar diciéndole al poder “estoy aquí y soy superior a usted”. No están solos, somos millones los que a diario nos afectamos por unos cuantos que en algún momento decidieron unirse y aprovecharse de nosotros.

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De TCS Noticias

Resistamos colombianos, todo esto es necesario para una mejor nación con equidad y garantías para cada coterráneo, nadie es superior al pueblo, ni el dinero ni un capataz preso con recursos ilimitados. Somos más, somos los que necesitamos el cambio, somos una sola voz que alienta una sola fuerza, somos un país que necesita reformarse totalmente, nuestros hijos merecen un país mejor al que nos tocó padecer. Colombia somos todos, no un puñado de ególatras fascistas que nos quieren de esclavos para su beneficio.

Si le da miedo o no puede salir a marchar vigile su cuadra, atento con la cámara de su celular para registrar lo que suceda, y si registra abusos haga uso de las redes sociales para denunciar, ayude al manifestante herido, dele un respiro para continuar, una ayuda para su bienestar o un auxilio para su vida.

Fuerza colombianos.

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