La oportunidad

Vieron afectado su bolsillo y su estabilidad económica y se sintieron respaldados por la gente que se lanzó a las calles; el movimiento fue tan fuerte, que decidieron seguir de largo

Por: Andrés A. Reinosa González

El 28 de abril del 2021 será un día que guardaremos en la dignidad histórica del país, muchos salimos a las calles a protestar, en país donde sobran los motivos para hacerlo, la gota que reboza el vaso, la reforma tributaria que atentaba contra la poca o nula estabilidad que tiene un colombiano de la mal llamada clase media en el país y si esto pasaba en la media, ni pensar lo que podría ocasionar en los colombianos de los sectores más vulnerables; este fue un proceso histórico, ya que nunca en el país se visionó que tal inconformidad llenara las calles a tal punto que tumbo ministro y reforma.

Con el pasar de los días, la fuerza fue diezmando, cada vez más pocas personas que no son dueñas de su tiempo, porque parecen pertenecer al trabajo, acompañaban desde lejos los enfrentamientos de manifestantes con la fuerza pública, llorábamos las muertes y los desaparecidos que poco a poco a muchos que un principio apoyó a los marchantes. Tal vez parezca contradictorio, pero así ocurrió, pero ¿qué podría ocasionar que quienes iniciaron respaldando el estallido social, luego tomaran la postura contraria?

La oportunidad, vieron afectado su bolsillo y su estabilidad económica y se sintieron respaldados por la gente que se lanzó a las calles; el movimiento fue tan fuerte, que decidieron seguir de largo, tumbar la naciente reforma a la salud, exigir la renuncia del presidente, exigir una renta básica para la población más afectada, entre otras, y la respuesta del Estado, no podría ser otra que reforzar el pie de fuerza militar, decretar toques de queda y otros un poco más cínicos, incitaron a la población a defenderse armando grupo de defensa, que en el sentido estricto, sería una estrategia paramilitar, creando pánico que buscaba la división de la sociedad por medio del miedo, y de ese modo legitimar las atrocidades que la policía sin sonrojarse realizó, violaciones constante de derechos humanos, violación a mujeres, desapariciones de jóvenes que se llevaron detenidos y nunca regresaron o resultaron a las orillas de los ríos muertos o desmembrados en otros lugares, ese fue un tiempo sangriento y lamentable.

Para quienes leen la historia de Colombia, es conocido las maneras en que ha operado el miedo, la zozobra y la incertidumbre, nos enfrentan entre sí, buscan mantener el privilegio de las élites en las carencias de la población, pero lo peor de esto, es que muchos de los individuos, creen ciegamente, sin refutar, sin chistar, todo, absolutamente todo parece incuestionable… y eso, me parece completamente lamentable.

Por todo lo anterior, considero que quedará para la historia un pueblo que busco mejorar la calidad de vida de todos, pero afloró su egoísmo, su mezquindad, aprovecharon la efervescencia del momento para buscar mantener sus privilegios, cuando obtuvieron los demás, dejaron de sentirse parte del pueblo, se creyeron élite y abandonaron a su suerte a quienes seguían en las calles luchando por un mejor país; no lograremos ser un mejor país, si tan solo nos convertimos en oportunistas, buscando salvaguardar nuestros intereses, es frustrante, ver una sociedad tan egoístas, tan ciega y tan economicista, donde todo debe tener un precio para su existencia. Hoy más que nunca, debemos pensar el país que queremos por encima del que nos toca, porque resignarnos, no solo es nuestra derrota, sino de las futuras generaciones.

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