LA TOLERANCIA, EL FALSO VALOR QUE NOS ALEJA DE LA INSTITUCIONALIDAD EN COLOMBIA

Hoy tolerar se nos hace difícil y más con las masacres que ya parecen deporte nacional en este país

Este año recién iniciado el aislamiento social obligatorio el Banco de la República daba unas charlas en vivo a través de su página de Facebook en la cuál un gran amigo mío de la universidad orientó la sesión, en medio de este conversatorio virtual muy ameno por demás, hablaría de algo por lo cual le quisiera agradecer y es como nos “tragamos” el cuento de la tolerancia como un valor, él decía que eso era más bien una invitación a aguantar injusticias, no hacía mucha falta un análisis porque simplemente tiene razón.

La tolerancia es una invitación a aguantar y quedarse callado, permitir todo tipo de injusticias o malos actos sin poder expresarse en contra de eso, nadie debe ser tolerado, pero si respetado.

Solo es traer el ejercicio de este falso valor aquí a Colombia y nos vamos a dar cuenta que inmediatamente se va transformar en indiferencia, ignorancia y egoísmo, ese discurso de tener que tolerar al otro en este país debería ser erradicado, yo al otro lo reconozco, lo respeto, lo acepto como parte de una sociedad, pero no lo tolero, eso sería prácticamente decirle que lo que hace está bien así no lo esté haciendo de la mejor manera.

Ilustración de www.losirritantes.com

Me pregunto yo entonces ¿será que estoy en disposición de seguir tolerando la injusticia en este país? ¿tengo que obligatoriamente tolerar porque una escala errada de valor me dice por ejemplo que tengo que ver indiferentemente que la gente piense que matar líderes sociales está bien?, ¿Sera que me tengo que aguantar que en mi trabajo atropellen mis derechos laborales porque sí? ¿Que a una persona la señalen porque tiene un diferente color de piel, porque tiene una orientación sexual, política, cultural distinta? O por último ¿Tengo que aceptar como tradición y cultura la muerte indolente de animales solo porque durante muchos años ha pasado así?

Soy un respetuoso de la ley y de la institucionalidad, pero también soy consciente que esta se puede reformar siempre y cuando haya un consenso de mayorías, pero con la madurez suficiente para hacerlo, porque muchas cosas que hay dentro de lo que se podría considerar un horizonte legal responden a contextos que desconocen la realidad, porque ley era la esclavitud, ley era la segregación racial, ley era penar como un delito la homosexualidad (en algunos países aún lo es), y así bajo la manipulación de leyes mal hechas sobreviven incubando más desigualdad muchos discursos, narrativas y actos despreciables ¿Entonces debemos tolerarlo?.

En ese afán de quedar bien con todo el mundo seguimos impulsando un individualismo que nos aleja de una realidad que hoy en el país está derramando sangre por montones, esa palabrita “Tolerancia” más bien parece un tibio discurso, que no se compromete con nada, que no tiene conocimiento de nada y que en últimas no le importa absolutamente nada.

Pero es peor aún ese discurso de tolerar haciendo que desconozcamos las herramientas constitucionales que tenemos para ejercer una lucha consciente y respetuosa, para expresar nuestros desacuerdos y buscar la forma concertada de llegar a nuevos puntos de cohesión.

Por eso hay que crear un nuevo discurso que derrumbe al de la tolerancia, algo que sea efectivo, que nos invite a tomar acción y más importante aún, que sea inclusivo, porque lo que hace este falso valor es alejarnos y que cada uno se vaya con sus inconformidades a su esquina correspondiente, que no las de a conocer, que las calle y luego se consuman en las balas de la violencia o en la oscura impunidad.

Hoy tolerar se nos hace difícil y más con las masacres que ya parecen deporte nacional en este país, en este momento tolerar a una persona que justifica la violencia sería un acto de total complicidad, hay un valor fundamental que es el respeto hacia el otro y ese se logra no quedándose callado ni soportando las infamias sino actuando en pro de buscar un cambio, desde el dialogo y la sana convivencia.

Así que no tolere a nadie, no tiene por qué hacerlo, si está inconforme expréselo, porque este país lo están llenando de silencios, están alejando a la gente de las instituciones que nos salvaguardan como ciudadanos, nos están convenciendo que como aquí siempre ha pasado pues entonces habrá que tolerarlo porque va seguir pasando.

Ojalá en la escuela se enseñen los valores como debe ser. refunden la ética desde lo filosófico y no desde la perspectiva frívola de la utopía, que este cuento de la tolerancia no se vuelva a enseñar y que la transformen en medidas mucho más eficaces que en verdad nos pueden llevar a la construcción de colectivos más empoderados de sí mismos.

Por último gracias Víctor amigo mío por enseñarme esta lección sobre cómo hemos estado engañados cuando creíamos que al tolerar obrábamos bien.

MOVIMIENTO NARANJA EJE CAFETERO

#Courtpenaleint

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