Más vacunas, menos show.

Todo un desplegué para mostrar que el presidente puede ir a los territorios más apartados en donde las realidades no se camuflan

De Infoabe

Por Diego Alejandro Arango Hernández

Se demoró más el avión de Bélgica a Colombia que los protocolos de Duque recibiendo con su gabinete el 0.01% de las vacunas Pfizer en nuestro país; el realismo mágico que es pintado como una visión trágica de la vida alrededor de lo absurdo, de la cotidianidad del gobierno Duque, una secuencia de actos faranduleros de una cultura elitista poco arraigada que no les importa más que sus vidas de sonrisas de papel, vanagloriándose de la tragedia.

Un país que según Indepaz en el transcurso de estas primeras semanas del año 2021 han sido asesinados 22 líderes sociales, 7 excombatientes y 12 masacres. Logrando el récord que cada tres días se cometa una masacre, cada 47 horas asesinan a un líder social y cada 6 días matan a un excombatiente, toda una cotidianidad que los medios oficiales normalizan al buscar la forma visual de justificar cada acción, inyectada en el televidente como un analgésico que evade la realidad. Son los medios los que se han prestado para todo este teatro alrededor de unas vacunas que, aunque necesarias no llegan a tener un impacto significativo en nuestro país.

Las vacunas en Colombia no fueron distribuidas sin antes poner el himno Nacional, las palabras del señor Presidente y todo su gabinete, junto con un despliegue de  funcionarios hasta Sincelejo con la armada, la policía y todo alto mando de dicho departamento en torno a  darle bienvenida a 696 vacunas; dejando una maratónica jornada que en 45 horas de protocolos entre luces, cámara y acción dejaron un resultado de 18 vacunas de 50.000 vacunas entregadas en medio de fotos y testimonios de vida en directo por la televisión nacional.

Una de las cosas que nos quedará para la memoria es que la primera persona que le aplicaron la Vacuna, la enfermera Verónica Machado manifiesta su agradecimiento sin antes contarle a la opinión pública que le debían 2 meses de su salario. Todo un desplegué para mostrar que el presidente puede ir a los territorios más apartados en donde las realidades no se camuflan y más en un vivo, delante las cámaras.

Todo este protocolo hizo que en todas las ciudades se retrasaran en la entrega de las vacunas con la excusa de que el presidente presenciara la primera vacuna, en algunas ciudades repetían la escena de alcaldes y gobernadores para que salieran mejor en el reportaje; falto el Amazonas, Vaupés y Vichada por nombrar en la entrega de las 50.000 vacunas que en el momento de analizar con el sistema faltaban 208 vacunas Pfizer que no saben dar razón de ellas. Todo un cuento alrededor de la trágica comedia de la historia de la República.

Ya los colombianos debemos estar con la disposición de recibir cada vacuna como un acto de campaña, estaremos ante la humillación del suplicio como ha sido nuestro sistema de salud, educación y toda aquella cotidianidad que un colombiano promedio padece. Por eso es imprescindible para el desarrollo social de nuestro país, alzar la voz y nuestra mirada a una Colombia diferente, siendo el mismo pueblo participe de los cambios no sólo con el voto, ahora necesitamos estar al servicio en nuestras comunas, barrios, municipios y departamentos, siendo desde los territorios el epicentro de los cambios profundos que necesita nuestro país.

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