No hay quinto malo

En últimas la responsabilidad de esta situación es nuestra como pueblo

Por: Mauro Saúl Sánchez

Bajo el silencio ensordecedor de una dirigencia acomodada y poco diligente, avanza a pasos agigantados la ya casi real instalación de un quinto peaje en la ruta 45 entre los municipios de Hobo y Gigante. La ruta más importante del Huila que conecta de norte a sur el departamento pronto recibe a su quinto inquilino.

Y no es una noticia más al aire. Tampoco es un hecho estéril y falto de razón. Desde que decidimos darle nuestra voz y representación a una clase política mediocre y cobarde, ya entramos perdiendo en la batalla. Que falta de liderazgos sólidos y frenteros tenemos en el Huila. Los llamados que hacen son cautos y procuran no fastidiar un centímetro el placer sobre el que duerme el gobierno nacional de Iván Duque.

Nos falta empatía para liderar procesos. En cualquier parte del mundo la reacción ante la injusticia sería contundente y no esperaría un segundo en ser ejecutada. En el Huila nos ven y parece ser que están convencidos, que somos “celios”, lentos y muy calmados.

La ANI y el gobierno nacional nos ha engatusado con palabras bonitas y adjetivos rimbombantes. Nos han prometido miles de millones de pesos, como lo hizo Iván Duque hace ya unos años en San José de Isnos. Nos han adornado la cara con pinturas perfectas de vías de primer mundo, pero la sorpresa es apenas lógica cuando salimos y entre Neiva y San Agustín, observamos que la diferencia entre un camino de herradura del siglo XIX y la ruta 45 en siglo XXI son apenas mínimas en algunas deterioradas zonas.

Tenemos que hacernos la autoevaluación también como líderes del cambio. No hemos sido capaces de generar en el pueblo huilense una conciencia colectiva que nos permita exigir derechos y reclamar espacios con fuerza y convicción. Nos han dejado a la deriva. Nuestros transportadores viven a diario las penurias del destrozado paso en Pericongo, las angustiosas trochas de las inmediaciones del aeropuerto de Pitalito, y ni que decir de las incomodidades de los profundos huecos en Hobo.

Nos han visto la cara los últimos años cobrándonos 4 peajes en el Huila y no parece ser que la solución en el corto plazo sea la instalación de un quinto. Y lo hago consiente que como algecireño no hemos sido capaces de exigir el cumplimiento del gobierno departamental su palabra de priorizar la reparación de la conexión entre el cruce y el casco urbano de Algeciras. Promesa que se repitió una y otra vez en campaña.

Se hizo evidente cada vez con más ahínco una vez se aproximaban las elecciones. Aún hoy, cerca de 11 meses después de iniciado el periodo, no se vislumbran soluciones reales para la despensa agrícola del Huila.

Al evaluar el resto del departamento evidenciamos los frecuentes acontecimientos en la ruta que comunica al Caquetá en límites del municipio de Suaza, no hay una actividad evidente que fomente la prevención del riesgo frente a sucesos como derrumbes o taponamientos; actividades necesarias en cualquier esquema de prevención del riesgo para la mitigación de las consecuencias emergidas de los mismos.

La ruta a la joya turística del desierto de la Tatacoa no se salva. Las vías de acceso son una seguidilla de protuberantes hoyos que ponen en peligro la integridad de locales y turistas todo el tiempo.

En últimas la responsabilidad de esta situación es nuestra como pueblo. No hemos sido capaces de sentar precedentes y exigir a los gobernantes acciones diligentes para solucionar de raíz la problemática que afecta la movilidad terrestre en nuestro departamento.

Mientras sigamos en silencio absolutamente nada pasará. Hay que tener la conciencia colectiva y exigir inmediatamente soluciones. Si eso no pasa, jamás podremos hablar de competitividad en el Huila. Mientras no sea solucionada la problemática actual, cualquier intento de instalar otro peaje es una cachetada a los huilenses. No podemos permitirlo.

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