Olave, Del Río y Ocampo, ¡los necesitamos en el Congreso!

Las elecciones de 2022 están cercanas. A mediados de 2021 se empezarán a conocer lo(a)s precandidato(a)s presidenciales y lo(a)s aspirantes a los escaños del Congreso. Y ya suenan posibles nombres que representen a los movimientos alternativos, pues, la gente, en su inmensa mayoría, expresa un fuerte descontento frente a las políticas tradicionales y retardatarias de sectores de la derecha y la extrema derecha. En la sociedad colombiana se oye un coro armonioso que pide un cambio, casi al unísono. Se rechaza el continuismo, la violencia y el abandono de las regiones y sus comunidades. La pandemia de la Covid nos tomó en las peores manos, y, como es costumbre en la clase política tradicional, sacaron ganancias hasta de una tragedia sanitaria. Los grandes beneficiados fueron los altos estamentos del poder económico y financiero, mientras la pequeña y mediana empresa, que son las mayores generadoras de empleo, naufragaron en el abandono gubernamental en cabeza de Iván Duque. Miles de puestos de trabajo borrados, millones de familias perjudicadas, crisis generalizada, con excepción de los multimillonarios de siempre.

Y ni hablar de la violencia: 80 masacres, solo en lo corrido de este año; más de 260 firmantes de paz y más de 300 líderes y lideresas asesinados.

Indignante impunidad: 13 asesinados por las balas policiales en Bogotá, casi una decena de jóvenes incinerados en un CAI, corruptos libres y contradictores del statu quo encarcelados por procesos tramposos conocidos como falsos positivos judiciales. Bandas de narcoparamilitares acaparando gran parte del suelo nacional y que ejercen control territorial al aplicar los más brutales métodos de violencia. Carteles mexicanos paseando libre y holgadamente, sobre todo en regiones devastadas por la pobreza donde la única forma de sobrevivir es incursionar, a las buenas o a las malas, en el cultivo de plantas de uso ilícito, pues estos ejércitos ilegales cumplen funciones de Estado en lo que refiere a delimitación, cooptación de espacios geográficos e imposición de leyes. Ni con todo el billonario presupuesto militar del Ministerio de Defensa han sido capaces de extirpar a estas mafias y llevar educación, opciones de trabajo digno y desarrollo social a esas comunidades; más bien parecen avalar su presencia.

El pueblo está cansado desde hace rato. Por eso la necesidad y el clamor que se percibe, especialmente en redes sociales, de que consumados líderes sociales y defensores de derechos humanos como Luis Ernesto Olave, Miguel Ángel del Río y Augusto Ocampo, sean una opción frente a esta barbarie uribista y en general, del establecimiento corrupto y genocida colombiano.

Olave es un líder chocoano que se ha enfrentado tanto a los paramilitares que controlan ese departamento como a los guerrilleros, en especial al ELN. De ahí su apodo de «El Guerrero Olave». Defiende su comunidad y denuncia la corrupción de los políticos que prometieron sacar al Chocó del atraso y la pobreza, pero, que, al contrario, han acentuado estas problemáticas. Olave tuvo que salir de su lugar de nacimiento por las amenazas a él y a su familia, producto de su larga lucha por la gente, por sus hermanos chocoanos, por nuestros hermanos.

Miguel Ángel del Río fue el abogado que denunció la «Ñeñepolítica» y que ha desafiado al aparato corrupto que funciona al interior de las instituciones judiciales del país, especialmente en la Fiscalía General de la Nación.

El abogado Augusto Ocampo es un ejemplo de vida: En su juventud se educó con su trabajo de vendedor ambulante, donde recibió los embates de la represión y la persecución que los cuerpos policiales ejercen sobre quienes se dedican a estas duras labores en las calles. Pasó todo tipo de necesidades pero nunca flaqueó porque sus anhelos eran más fuertes que sus afugias. Llegó a ser magistrado y catedrático. Fue asesor jurídico en la administración de Bogotá Humana y ha luchado hombro a hombro con los más necesitados para que se les respeten sus derechos. Tiene un pool de abogados para brindar, sin retribuciones económicas, asesorías a los desposeídos. Un profesional con profundo sentido social.

El perfil de cada uno de ellos es el de humanistas, luchadores y honestos profesionales. Encajarían perfectamente en el ideario de la Colombia Humana, encabezada por ese otro gran líder de masas que es Gustavo Petro. Sin duda alguna, deben estar allí, ¡por una Colombia más Humana!

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Epicuro de Samos
Acerca de Epicuro de Samos
Un joven del común, preocupado por la situación económica, política y social de nuestro país. Activista político en redes, por el despertar de la conciencia colectiva de la sociedad colombiana. “Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni, al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es demasiado viejo ni demasiado joven.” –Epicuro