Ruedas sueltas

¿Quién responde por los cientos de heridos, decenas de asesinados y destrozos? Es tal la inequidad del gobierno que ni si quiera se le puede recriminar a quienes se supone deberían cuidarnos, las declaraciones completamente desconectadas de la opinión y el clamor popular mantienen la zozobra en la sociedad.

El calor de las protestas sigue en las sabanas, para algunos Colombia despertó de aquel letargo donde cavilaba dando tumbos sin llegar a ningún fin, para otros la anarquía se quiere apoderar del país, lo que es intransigente es que el sistema como esta debe reformarse, la fuerza pública obedece a intereses opuestos al pueblo, actúa como un agente de opresión en favor, ¿de quién?

Escuchar a un alto mando de la policía decir que

“no necesitan una orden para apuntar sus armas contra la gente”

deja mucho que desear, las redes sociales y el mundo entero rápidamente se llenaron de videos donde se evidencia el reprochable actuar de la policía. Contra la gente usan una fuerza brutal para posteriormente y con el favor de los medios justificar sus desmanes con eufemismos y las viejas excusas anti socialistas.

El detónate fue el asesinato vil de un ciudadano, pero la indignación venia de atrás, es muy habitual ver cada tanto escenas de abuso de poder por parte de la policía y tomando en cuenta que su actuar es poco escrutable, que actúan frente a la nación como una rueda suelta de un sistema ya precario sin duda su razón de ser hace mucho perdió el horizonte.

No se puede juzgar a toda una institución por el actuar de algunos, pero resulta que la forma y razón de ser de la policía, como agentes que buscan mantener el orden y garantizar la libertad tiene un enfoque autoritario y conductista que se aleja del humanismo, y si a eso le sumamos un poder excesivo, jurídico y bélico además de una clara e impune manera de saldar sus pecados, obtenemos una institución corroída, corrompida por el poder y totalmente al margen del pueblo.

La instrucción que se da se encamina en la obediencia, el servir a “la patria” patria secuestrada por la mafia, así pues, las fuerzas armadas desde su autoridad imponen aquel orden que obedece enteramente a intereses económicos, de allí que duela más la destrucción de un CAI o un vehículo y no la de una vida, de allí que el costo económico en valor monetario haga más ruido que el costo en vidas.

Nos incorporamos a un sistema que le pone precio a la vida, donde el dinero es Dios y aquel que pueda pagar por los derechos los obtiene aun a costa de cercenar los de los demás, donde la fuerza pública cumple el rol de garantizar que el dinero se imponga sobre los derechos y garantizar los privilegios para aquellos que siempre los han tenido.

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González Villanueva
Acerca de González Villanueva
estudiante de 11 semestre administración de empresas, idealista, critico y sencillo abierto de mente, reservado y serio. Amo el agua