¡SI PODEMOS SALVAR EL PLANETA!

Por: Mauro Saúl Sánchez

Los últimos años he visto con mucho optimismo el despertar de diferentes iniciativas, promovidas en su mayoría por jóvenes alrededor del mundo que plantean el interrogante, ¿Cómo salvar el planeta?

El ritmo acelerado del cambio climático este limita la vida en nuestro planeta.

Las consecuencias del cambio climático alrededor del globo son evidentes: veranos más prolongados y secos; inviernos más fríos y fuertes; inundaciones y fenómenos atípicos con mayor agresividad son la constante. Opiniones de investigadores concluyen que estas expresiones obedecen a la muestra devastadora, de cómo el planeta reacciona ante la inclemente y excesiva fuerza, utilizada para explotar sus riquezas naturales: la mano humana y su fuerte impacto sobre la tierra son inocultables.

Sin embargo, ante la magnitud del problema muchos aseguran que las acciones aisladas y personales no tienen ningún impacto real; A esa afirmación, ¡me opongo rotundamente! Vemos como activistas alrededor del mundo promueven campañas que incentivan el uso de los recursos de manera racional con enfoque ambiental con tanto empeño que hoy se deben popularizar esas luchas, como una bandera natural de la humanidad: La reforestación de los campos, el menor consumo de plásticos de un solo uso, así como la generación excesiva de basura que se mitiga en un porcentaje con el reciclaje; menor consumo de electricidad, así como de energías fósiles cuya base es el carbono, sustituyéndolo por transportes alternativos como la bicicleta, los patines y caminar, hacen parte de esas soluciones que impactan de forma positiva nuestra huella en el Planeta.

Sin embargo, esas pequeñas acciones que desde lo cotidiano realizamos son una semilla que debe complementarse con acciones radicales y simples como una dieta basada en vegetales. ¡Sí! Tan simple como eso, Una dieta que sustituya la alta y descontrolada ingesta de alimentos de origen animal, especialmente las carnes; es crucial si queremos contribuir a salvar el planeta Tierra. Ustedes en su lectura preguntarán ¿Por qué dice eso? Muchos estudios han comprobado que uno de los causantes principales en la producción de gases efecto invernadero (como el gas metano) son producidos por los animales usados en la ganadería. Los excrementos de los semovientes al ser expulsados, además en el mascado del concentrado o del follaje, emiten grandes cantidades de gas metano que son acumulados en la atmósfera generando la concentración de gases que imposibilitan la salida de calor que produce la luz solar, siendo estos gases acumulados junto al carbono los que ocasionan el calentamiento de la masa terrestre y con ello consecuencias catastróficas como el derretimiento de los polos, los nevados, la elevación de los niveles de los mares, entre otras tantas.

Al nosotros sustituir esa exagerada ingesta de carnes no se hará necesario tener tantas hectáreas de tierra ociosas dedicadas al pastoreo de vacas o a producir proteína vegetal para transformar en concentrados y generar carnes de origen animal que llegan a la mesa con exagerado consumo de agua en su proceso de producción y transformación.

Si fomentamos un cambio positivo en nuestra dieta privilegiando la proteína vegetal, no será necesario seguir deforestando la Amazonía para ampliar la frontera agrícola destinada a sembrar soya o maíz, mucho menos para el pastoreo.

Son estas pequeñas acciones las que posibilitan vislumbrar un futuro amigable con el medio ambiente. Pero debemos empezar ¡ya!

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