Hassan: El benefactor social al que teme la politiquería

Por: Redacción ContraCara.

Aunque Hassan no es político ni pretende serlo, lo importante a destacar de esto, es que ningún político del Atlántico no puede lanzarse a ningún cargo de elección popular sin el respaldo de Hassan porque de lo contrario no ganaría, ya que gracias a su labor se ha ganado el corazón de Miles de Barranquillerros, el es un fenómeno que se ha convertido en un verdadero temor para la clase política de «La Arenosa». Desde algunos años, este empresario barranquillero de ascendencia libanesa viene realizando una labor social que claramente no hacen los mandatarios regionales: Velar por la alimentación de las personas menos favorecidas de la capital del Atlántico y de sus poblaciones aledañas.

Hasan Fares Hachem «El Turco«. Benefactor social
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Desde mucho antes de la pandemia por la Covid-19, y en forma incansable, Hassan entrega alimentos a los más necesitados, y ya en la emergencia sanitaria, reforzó esta labor desde el 18 de marzo de 2020 hasta el día de hoy, sin interrupciones, beneficiando a habitantes de calle, madres cabeza de familia, niños huérfanos, personas con discapacidad y a todo aquel que sufre la injusticia terrenal de no poder alimentarse y que ve en «El Turco» — como le llaman de cariño— a un enviado de la justicia divina, pues él mismo es quien a diario los busca y les entrega personalmente sus raciones alimenticias con amabilidad, respeto y un profundo humanismo, virtudes de las que están desprovistos aquellos que se sienten amenazados por la fuerza popular que ha tomado su figura que, valga decirlo, es aclamada por la multitud para que aspire a ocupar el poder político que en verdad los represente y luche por ellos.

«Por sus hechos los conoceréis»; reza la máxima bíblica. Y en el caso de Hassan la célebre cita se ajusta a perfección, pues, contrario a su malquerientes, no habla sino que actúa. El Atlántico es uno de los departamentos más golpeadas por la pandemia, y las autoridades regionales poco o nada es lo que han hecho para paliar sus catastróficas consecuencias que, como siempre, recaen inmisericordes sobre los más necesitados.

Es allí donde, ante la mirada lánguida y desesperada por el hambre de cientos de familias costeñas, se va dibujando la silueta de un hombre que trae consigo un inmenso cargamento de mercados y raciones alimenticias, calientes, deliciosas, listas para su consumo y que fueron preparadas en su famoso restaurante.

¡Ahí viene Hassan!, vocea la multitud que, más rápida que un relámpago, ha formado un remolino en torno suyo para agradecerle y respaldarlo con la intensidad misma de sus penurias. Aunque para Hassan, no hay mayor agradecimiento que ver sus rostros de felicidad; felicidad que para él no siempre es completa: Lo persigue la clase politiquera, la misma que ha generado esos miles de pobres que él alimenta. Las autoridades policiales decomisan su carro por supuestamente generar atascos en las vías, le imponen injustificados comparendos, lo encierran en fríos calabozos. Los Char, quienes se creen dueños del Atlántico y de su capital, ya le han advertido que no puede seguir otorgando ayudas, y esgrimen todo tipo de falaces argumentos que en el fondo solo ocultan el temor que les produce ver a un pueblo entero respaldando a su benefactor. Los Daes, Los Name, Los Gerlein y demás clanes tradicionales de la costa, embriagados de poder, dinero y corrupción, también se han unido para perseguirlo. Ellos, como viejos zorros de la politiquería, comprenden que si Hassan decidiera lanzarse a un cargo de elección popular lo lograría de forma contundente y los desplazaría, poniendo el poder político en manos de quien debe estar: El Pueblo.

Hassan en las calles barranquilleras

Hassan desde el calabozo, arrestado por la Policía por ordenes de los Char y demás clanes corruptos:

Ese es el motivo de la persecución que le han montado. Ni la gran prensa lo entrevista ni saca a relucir sus obras sociales. No quieren darle voz en sus micrófonos ni miradas en sus pantallas. Él ha dicho que no quiere cargos políticos, pero entiende que su querida Barranquilla, el Atlántico y Colombia entera debe desarrollar al máximo su comercio exterior. Las características naturales de su región son el mejor catalizador para lograrlo.

La acogida de Hassan empieza a romper fronteras y ya puede sentirse en varias partes del territorial nacional, y por eso, hasta los narcos y lavadores de dinero que financian campañas políticas untadas de sangre y dinero mal habido, lo atacan ferozmente, como la vez que lo hicieron poner preso sin mediar razones valederas:

Al Turco le proponen lanzarse de lleno a la política electoral, se lo proponen los mismos de siempre, pero él les responde con un escueto ¡NO!. Su obra no es politiquera, su obra es profundamente social y humanitaria.

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Bautista
Acerca de Bautista
Investigador independiente, escritor, samario por adopción.