El falso, periodismo otra pandemia que mata

La falsedad, la ligereza y la irresponsabilidad asesinan el buen periodismo y matan los activos del ser periodista,  queda uno “cabezón” de ver en algunos llamados comunicadores  tanta  presteza, sólo con el fin de ser masivos, no importa que tan burdos y nocivos sean sus contenidos.

No  hay mucha distancia entre la  pulga del parque de Bolívar, a la liendra de las redes  y las  garrapatas del Facebook que le ponen traje y tono doctoral de primicia a cualquier chisme popular y ligereza gubernamental.

¿Que dirán los expertos  del periodismo y la comunicación… y según fuentes ? pues me he tomado la noble diligencia de citar un par, a propósito de los recientes acontecimientos sobre  noticias falsas en el departamento del Quindío.

Según Leandro Zanoni autor del Imperio digital, El fenómeno del periodismo  participativo también conocido como periodismo ciudadano, se origina en los albores del la denominada web 2.0 con la creación de blogs y tiene su revelación máxima, según mi humilde apreciación con el desarrollo de los fan pages noticiosos, y el empoderamiento de perfiles ciudadanos y periodísticos bajo una triada de independencia, periodismo y virtuosismo.

En su famoso libro Nosotros, los medios (que se baja entero y gratis en la Web), el autor Estadounidense Dan Gillmor, entusiasta global e  impulsor del periodismo participativo expresó algunos principios que vale ante el evidente olvido, citar:

• Mis lectores saben más que yo.

• Ésta no es una amenaza sino una oportunidad.

• Podemos usar este principio para crear juntos algo intermedio entre un seminario y una conversación, que nos eduque a todos.

• La tecnología de la interactividad y las comunicaciones —en la forma de correo electrónico, blogs, foros, sitios Web y más— hacen que esto pase.

Lamentablemente, muchos, a pesar del uso y el abuso de este sistema, parecen no comprender, es así como desde hace décadas el usuario es el prosumidor, el cliente es una audiencia actuante, que crea, conmina, comparte y también genera contenidos para su propio consumo y el de sus audiencias  nativas  o  círculos de amistad, en esta autopista de información que va y viene, a veces hay comunicaciones en contravía que se estrellan y producen  aparatosos desastres el problema, nunca será  el comunicado si  no el comunicador.

Todos pueden conducir… algunos a violentas y alarmantes velocidades, pero siempre será un periodista de verdad el encargado de velar el flujo y regular el tránsito de la verdad.

Que triste es ver la degradación de un periodista, hasta el extremo de volverse  un simple predicador y prosumidor de la red,  que  cree que con valerse oportunistamente de dos o  tres hastags o términos claves, tendencia del día, ya hizo  el trabajo de un  periodista.

Sin ser juez y menos verdugo, estoy seguro, que la cantidad de información, la inmediatez y la democratización que le conceden las redes sociales al periodismo  independiente, no son óbice para ejercer un periodismo real. Por el contrario, tales  cualidades de la modernidad, demandan a gritos la  reinvención de comunicadores  capaces de asumir la corresponsabilidad de lo dicho, de  recibir una fuente con el respeto que da la veracidad de la duda, y no como un simple amanuense digital, un  estorboso y ruidoso altoparlante, presto a darle dudas a la veracidad.

“Si el lector se siente abrumado y confundido por la situación global, se halla en la senda adecuada. Los procesos globales se han hecho demasiado complejos para que una persona pueda comprenderlos por sí sola. ¿De qué manera entonces, podemos saber la verdad por sí sola. ¿De qué manera, entonces, podemos saber la verdad acerca del mundo y evitar caer víctimas de la propaganda y la desinformación? Del autor de animales a Dioses  Yuval Noah Harari en 21  lecciones para el siglo XXI  parte IV  “VERDAD”

Es tiempo de mirarnos al espejo sin sentir miedo a reconocernos…La situación cambia cada instante, las noticias se actualizan cada minuto y no cada día, el aislamiento nos alejó de los nuestros, y nos confinó frente al desolador reflejo de nosotros mismos, sacándonos de la llamada virtualidad para  meternos de cabeza  en una nueva presencialidad… ésta, asistida por la tecnología, una tecnología que requiere la mano, el corazón y la mente del hombre.

Presencia  que sometida  al  actual aislamiento social  hace que tengamos más tiempo para  los medios de comunicación, como una necesidad indispensable y son  los sistemas de redifusión los encargados  de darle una nueva oportunidad  al accionar del periodismo independiente, pues ya no se requiere estar al arbitrio de grandes emporios económicos o bajo la dirección  de monopolios informativos para el noble ejercicio de estar informando  en los bolsillos de las audiencias.

Nos recuerda Zanoni  cómo en  la Web 2.0 el usuario abandona su rol pasivo frente a los contenidos y se lanza a la red para aportar y compartir lo propio. Las comunidades y la interacción dentro de las llamadas Redes Sociales desembocaron en un cambio rotundo del paradigma, plasmado en la prensa cuando, en diciembre de 2006, la revista norteamericana Time eligió al usuario de Internet (“You”) para su tradicional “Personaje del año”.

El nuevo orden mundial,  planteado por la Covid 19, demanda del periodismo moderno   un arbitramento introspectivo y responsable frente a  la oleada de contenidos que pululan en las diferentes plataformas. ¡Por favor! periodistas no echemos por la borda esta reivindicación que nos ofrece la historia   ya que superada la conmoción de la internet,  el periodismo tiene dos caminos, uno llenar de oxigeno los pulmones de la búsqueda de la verdad, o el que sólo cabe en algunas tercas y vanidosas  cabezas, plagándolo  de estertores.

Comentarios