«Se permite juzgar y condenar en nombre de mi religión»

Así como los medios de comunicación y la pútrida sociedad colombiana se han encargado de romantizar la muerte (masacres y asesinatos), la injusticia y desigualdad social (pobreza, Sistema de salud paupérrimo, falencias en el acceso a la educación), también se le suman los ataques a las personas “diferentes” en nombre de dios, cualquiera que sea el dios que ensalcen los intolerantes, y hago la aclaración antes que se puedan desgarrar las vestiduras aquellos que vengan a juzgar este artículo de opinión (¡mi opinión!).

Y es que en nombre de dios y de la religión se han cometido millones de injusticias a lo largo de la historia, que van desde la condena, pasando por tortura y muerte; Los libros de historia dicen que con el paso del tiempo el hombre se ha hecho más sabio, ha evolucionado, pero al ver la sociedad en la que vivimos en este país, para ser específicos, dudo mucho de ello; Para no ir más lejos, basta con ver lo cotidiano que se vuelve ver noticias ataques homofóbicos, en la calle los creyentes que se creen con derecho a juzgar basados en sus creencias, o mejor, en aquellas que les han generado en sus iglesias y templos, el ejemplo más reciente está en la noticia del ciudadano que grita a la alcaldesa Claudia López,

«En el nombre de Cristo Jesús te reconvengo, estás enseñando cosas irrespetuosas, si te quieres volver homosexual hazlo tú, pero no le enseñes a nuestros hijos»,

la reacción de algunos presentes demuestra que más que apoyo, genera risa. «La religión es como el «pepino». Está bien tener uno, está bien estar orgulloso de él, pero no está bien tratar de metérselo a la fuerza a los demás».

Miremos que está mal, si su religión le dice que está mal ser homosexual y este feligrés quiere ganarse el cielo agradando a Dios, está muy bien, es su vida y cada quien mira en qué la emplea o gasta; ya sabe que no debe volverse homosexual, pero tampoco se vuelvan una partida de maricas que se la pasan juzgando a los que no quieren ese “tal cielo” por el que viven y respiran; Además en este país está muy claro que mis derechos empiezan donde los tuyos terminan; somos libres de ser y hacer lo que queramos, mientras esto no dañe al otro. Esto aplica también a la política, deportes, música y muchos escenarios más y es que en Colombia no solo con bases religiosas desean atacar la homosexualidad, también se apoyan en la política y hasta en la educación para juzgar, porque en el país del Sagrado corazón de Jesús vivimos rodeados de Perfectos: doña perfecta, don perfecto, la familia perfecta, los hijos perfectos y finalmente retiramos sus máscaras y no dejan de ser más que megalómanos (en su mayoría).

Continuando con el tema que es noticia reciente, sobre la religión vs la homosexualidad, me viene a la memoria aquellos anuncios de algunas iglesias que dicen “curar la homosexualidad con terapias” dejando en evidencia una homofobia religiosa;

«La religión se basa, principalmente, a mi entender, en el miedo. Es en parte el miedo a lo desconocido, y en parte, como dije, el deseo de sentir que se tiene un hermano mayor que va a defenderlo a uno en todos sus problemas y disputas. El miedo es la base de todo: el miedo a lo misterioso, el miedo a la derrota, el miedo a la muerte. El miedo es el padre de la crueldad y, por lo tanto, no es de extrañar que la crueldad y la religión vayan de la mano»,

decía el filósofo Bertrand Rusell en su discurso “Por qué no soy cristiano” y apoyo ese argumento al encontrar un vivo reflejo de nuestra sociedad y del mundo en sí, pues la religión ha sido la bandera y excusa para derramar  litros de sangre y hacer cuantos sacrificios se les ha antojado, como ocurrió con la inquisición o como los argumentos fanáticos del exprocurador Ordóñez y es que si hay algo peor que un fanático religioso, es un fanático religioso con poder.

Problemas que conlleva la percepción religiosa de la política - Diario16

En gran parte de las religiones que se practican en el país, pero especialmente en los discursos de sus líderes religiosos, se encuentran dogmas éticos que causan más daño que beneficio, cuando entrelíneas generan pensamientos de odio, repudio, rechazo contra todo aquel que no piense o actúe conforme a sus creencias, incluso llegan a generar mensajes subliminales (incluso directos) de atacar al que “es diferente a ellos” y condenarlo por ello, ¡ay! Esto se me parece tanto a cierto viejito innombrable y su corriente política, ¿será por ello que sus fieles lo proclaman mesías? Quizás por ello la religión y la política han estado por siglos trabajando de la mano y se entienden tan bien.

El mundo y especialmente Colombia necesita mentes abiertas y corazones condescendientes, y éstos no nacen de estrictos y cerrados sistemas (antiguos o modernos), la tolerancia y el respeto nunca será bandera de un país donde nos están deshumanizando, donde el odio reflejado en masacres es nuestro pan de cada día, donde reclamar por la justicia social y el cumplimiento de nuestros derechos sociales consagrados en la constitución es motivo para tildarnos de “mamertos, vagos que quieren todo regalado”, una muestra más de la humanidad intolerante y cargada de odio infundado, donde cohabita una porción de ciudadanos que claman por encontrar un adminículo de tolerancia, sumidos en una sociedad donde la sodomía de la religión es más infernal que el pecado mortal. 

Ofiuco

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